POSTALES DE PROVINCIA
Mechita: un pueblo con alma ferroviaria
Mechita es un pequeño pueblo ferroviario ubicado entre Alberti y Bragado, en la provincia de Buenos Aires. Su origen se remonta a principios del siglo XX (alrededor de 1906), cuando se instalaron talleres ferroviarios, una gran playa de maniobras —de aproximadamente 4 km por 2,5 km, una de las más grandes de Sudamérica— y diversas dependencias técnicas como carpintería, depósitos de locomotoras y lavaderos de vagones.
El pueblo creció directamente a partir del ferrocarril, con la llegada de trabajadores e inmigrantes, principalmente ingleses, aunque también de otros países como Alemania e India. Incluso desde sus inicios contó con servicios avanzados para la época, como agua potable y electricidad.
Su etapa de mayor auge fue en la década de 1960, cuando alcanzó cerca de 5.000 habitantes y más de 2.000 empleados ferroviarios en la zona. La actividad era intensa: circulaban varios trenes diarios, se transportaba ganado (que era descargado, alimentado y reembarcado en el lugar), y los talleres funcionaban a pleno.
Silvano López es actualmente el presidente del Museo Ferroviario de Mechita y comenzó a trabajar en los trenes cuando tenía quince años. "Nosotros ingresamos estando en la escuela técnica y en ese momento funcionaba todo, los talleres, la carpintería, la playa de maniobras. Cuando viajábamos de Bragado a Mechita, iba una locomotora con tres coches llenos de operarios. Nos daban trabajo con los ayudantes y los mecánicos, hacíamos tareas de aprendiz hasta que cumplíamos el total del curso que eran dos años de capacitación y nos recibiamos de mecánico electricista de locomotoras.”
En la década de 1960, la provincia de Buenos Aires contaba con una extensa red ferroviaria que superaba las mil estaciones y apeaderos, aunque la cifra comenzó a reducirse drásticamente a partir de 1961 debido a un plan que eliminó un tercio de las líneas y cerró múltiples ramales y culminó en los 90 con la llegada de las privatizaciones. En la actualidad, en la provincia solo quedan unos pocos servicios de larga distancia: Plaza Constitución-Mar del Plata, Retiro-Junín, Retiro- Tucumán y Plaza Once-Bragado.
Para Mechita esto significó ir reduciendo significativamente el movimiento económico y poblacional del pueblo. A pesar de esto, se mantiene algo de la actividad ferroviaria, con trabajadores en empresas como reparación de locomotoras y en servicios de vía y obra. De los cuatro servicios diarios que supieron pasar en épocas del viejo Ferrocarril Oeste, hoy se redujo a tres formaciones semanales.
Cuenta López: “Dentro del pueblo hay gente que trabaja para Ferro Expreso Pampeano (trenes de carga), otros que trabajan para Trenes Argentinos y la parte más importante de los empleados trabaja para Motora Argentina que es una empresa que se dedica a reparar locomotoras, coches y vagones.”
Además de estas tareas, ha logrado preservar su identidad a través del Museo Ferroviario, ubicado en una antigua torre de agua restaurada, donde se exhiben piezas históricas como tableros eléctricos originales y estructuras de la época fundacional. Silvano no oculta su orgullo: “El pueblo en sí es un museo porque tenés el taller, tenés la colonia, la estación y todo está relacionado a lo que fue el inicio del pueblo."
"Nosotros en el museo recuperamos la torre del tanque que tiene más de veinte metros de alto y fue fabricada por los ingleses en el año que se funda esto, en 1906. También tenemos parte del tablero eléctrico que funcionó hasta 2018 y que daba a luz a todo el pueblo y a todo el predio. Cuando se fundó, este era uno de los pocos pueblos que tenía agua potable y luz eléctrica.”
Hace pocos días Mechita volvió a recuperar por unas horas aquellos años de esplendor. Se celebró la Fiesta del Ferroviario y la gente del Ferro Club Argentino de Remedios de Escalada se hizo presente con una verdadera reliquia: la “3925”, una locomotora a vapor que fue restaurada y puesta en valor y que nunca había vuelto a recorrer mucha distancia sobre las vías. Se trata de una Vulcan Foundry, construída en Inglaterra en 1927.
“Esta máquina siempre fue del Ferrocarril Sur, se logró pasar después de casi cien años esta máquina al Ferrocarril Oeste y vino a la fiesta con todo el equipo, con un coche postal y un coche furgón. Nosotros teníamos previsto correr un trencito local con un coche, pero cuando vimos tanta cantidad de público que se empezó a acercar, se lograron conseguir cuatro coches más un furgón y cuando quisimos acordar se desbordó todo, nunca pensamos que íbamos a tener tanta gente.”
Según los cálculos, más de 20.000 personas homenajearon al ferrocarril y sus trabajadores en un pueblo que apenas super los 2000 habitantes. Sin duda, para Silvano López como para otros tantos ferroviarios este día fue como una película que los tenía a ellos como protagonistas.
En síntesis, Mechita es un ejemplo de los pueblos ferroviarios argentinos: nacido gracias al tren, golpeado por su declive, pero hoy revalorizado como patrimonio histórico, cultural y turístico.
El Museo Ferroviario de Mechita abre los días sábados y domingos y su IG es @museoferroviariomechita