2026-08-27

Estrés y sueño: las razones por las que la mente no se detiene cuando llega la hora de dormir

Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada reveló que el 58,98% de los argentinos consultados manifestó sufrir alteraciones del sueño.

El estrés nocturno es una problemática cada vez más frecuente que puede dificultar el descanso y generar un círculo difícil de cortar. Durante el día, las obligaciones, el trabajo y las actividades cotidianas mantienen la atención ocupada. Por la noche, al disminuir esos estímulos, pueden aparecer con mayor intensidad pensamientos, preocupaciones y situaciones que quedaron pendientes.

Un estudio publicado en marzo de este año por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), realizado sobre un total de 2.213 personas de todo el país, reveló que el 58,98% de los participantes manifestó sufrir alteraciones del sueño.

La investigación señaló además que el segmento más afectado es el de jóvenes de entre 18 y 29 años, mientras que las personas mayores de 60 años presentaron los mejores resultados. Sin embargo, los especialistas remarcan que se trata de una problemática que atraviesa a diferentes sectores de la sociedad.

Por qué aparece el estrés durante la noche

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones de amenaza o incertidumbre. En niveles adecuados, permite mantenerse alerta y reaccionar frente a determinadas situaciones. El problema aparece cuando esa respuesta se vuelve crónica, desproporcionada o persistente, incluso cuando no existe un peligro real.

Entre los factores que pueden favorecer este estado se encuentran la aceleración de la vida cotidiana, la hiperconectividad, la presión económica y la incertidumbre sostenida. Todos ellos pueden mantener al organismo en un estado de alerta que dificulta la relajación al momento de acostarse.

Durante la noche, además, la falta de estímulos externos puede hacer que la persona se concentre más en sus problemas y preocupaciones. Esto puede generar pensamientos repetitivos, sensación de inquietud y dificultad para conciliar el sueño.

El círculo entre estrés e insomnio

Cuando estas situaciones se repiten, puede generarse un círculo vicioso entre ansiedad, estrés y falta de sueño. La preocupación dificulta el descanso y, a su vez, dormir mal puede aumentar el cansancio y la sensación de estrés al día siguiente.

Los especialistas recomiendan prestar atención tanto a los hábitos nocturnos como a las condiciones en las que se produce el descanso. Reducir los estímulos antes de acostarse, establecer horarios regulares y trabajar sobre las preocupaciones que generan ansiedad pueden contribuir a interrumpir este circuito.

Cuando el estrés o la ansiedad nocturna se presentan de manera frecuente y afectan la calidad de vida, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental para identificar sus causas y encontrar estrategias adecuadas para cada caso.

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