De los cólicos al eczema: las señales que pueden esconder una alergia alimentaria en bebés
La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es una de las alergias alimentarias más frecuentes durante los primeros años de vida. Si bien algunos de sus síntomas pueden confundirse con molestias habituales de los bebés, cuando aparecen de manera reiterada es importante consultar con un profesional de la salud.
Entre las manifestaciones que pueden generar sospecha se encuentran el llanto prolongado, los cólicos fuertes, las regurgitaciones frecuentes, la diarrea y el estreñimiento. También pueden presentarse alteraciones en la piel, como eczema o sarpullidos, además de problemas para alimentarse.
En algunos casos, los signos pueden incluir moco o sangre en las deposiciones y sibilancias, un sonido similar a un silbido que puede escucharse durante la respiración.
Una de las dificultades para reconocer la APLV es que los síntomas no necesariamente aparecen poco después de la ingesta. Dependiendo del tipo de reacción, pueden surgir varias horas o incluso días más tarde, lo que puede hacer más difícil establecer una relación entre la alimentación y las molestias.
En Argentina, se estima que casi uno de cada 100 niños desarrolla alguna alergia alimentaria, y la APLV representa alrededor de un tercio de esos casos.
Cuando no se identifica de manera oportuna, la alergia puede repercutir en distintos aspectos de la salud del niño, entre ellos el crecimiento, el estado nutricional y la calidad de vida. Además, la incertidumbre y las dificultades para establecer una alimentación adecuada pueden impactar también en la vida cotidiana de las familias.
Por este motivo, ante la aparición persistente de varios de estos síntomas, se recomienda realizar una evaluación médica especializada que permita determinar si existe una alergia y establecer el tratamiento correspondiente.
¿Cuál es el tratamiento?
El abordaje de la APLV implica evitar la proteína de la leche de vaca en la alimentación, pero siempre bajo supervisión profesional para asegurar que el bebé continúe recibiendo todos los nutrientes necesarios.
En los bebés que reciben lactancia materna, se recomienda mantenerla siempre que sea posible. Cuando esto no resulta viable, existen fórmulas infantiles especiales, conocidas como leches medicamentosas, desarrolladas específicamente para niños con este tipo de alergia.
La indicación debe ser individualizada por profesionales, ya que los síntomas mencionados también pueden tener otras causas y no necesariamente implican la presencia de APLV.
La consulta pediátrica resulta fundamental ante síntomas que persisten, se combinan entre sí o generan dificultades para la alimentación y el crecimiento. Una identificación adecuada permite evitar tanto complicaciones como restricciones alimentarias innecesarias y garantizar una nutrición acorde a las necesidades del bebé.