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Puente Blanco: un balneario con 80 años de historia en los saltos del Río Quequén
A unos 17 kilómetros de La Dulce y aproximadamente 80 kilómetros de Necochea, sobre la ruta 86, se encuentra Puente Blanco, un lugar que combina naturaleza, historia y actividades recreativas. El acceso se realiza por ruta asfaltada y, especialmente durante la primavera y el verano, el espacio adquiere una gran importancia como punto de encuentro para habitantes de la zona y visitantes de otras localidades.
En Puente Blanco, la ruta cruza el río Quequén mediante el puente que da nombre al lugar y, debajo, pueden observarse las cascadas y los piletones formados naturalmente. El lugar tiene una historia que se remonta a la década de 1940, cuando fue forestado y acondicionado como balneario y espacio de encuentro. La iniciativa habría sido impulsada por el vecino José Werndl, junto con otros integrantes de la sociedad de fomento. En aquellos años existían sectores de pileta destinados especialmente a los niños, donde podían bañarse en condiciones más seguras.
Con el paso del tiempo, el río fue modificando el paisaje. Las crecidas provocaron el desgaste de las piedras y actualmente existen menos formaciones naturales que en los primeros tiempos. A pesar de ello, el lugar conserva su atractivo y continúa siendo elegido para actividades al aire libre, con una frondosa vegetación a la vera del cauce. Puente Blanco se puede disfrutar durante todo el día: tomar mate, hacer un asado, caminar, pescar, acampar o simplemente descansar junto al río.
Patricia Pesch y su esposo José Luis Colo son los actuales responsables del predio, asumieron la concesión aproximadamente cinco meses y desde entonces comenzaron un importante trabajo de recuperación: limpieza, refacciones, acondicionamiento de los espacios y puesta en valor del predio. Entre las nuevas propuestas se encuentra un sector gastronómico destinado a funcionar como parrilla libre. También se proyecta incorporar una proveeduría, con la intención de brindar mayores servicios a quienes permanezcan en el lugar.
El camping ya se encuentra funcionando y hay parrillas al aire libre. Además, se proyecta incorporar actividades vinculadas al río, entre ellas paseos en kayak con un instructor durante el verano. La pesca es otra de las actividades tradicionales del lugar: durante todo el año llegan pescadores de diferentes puntos de la región buscando disfrutar del río y de la laguna La Salada, ubicada a unos pocos kilómetros.
Puente Blanco está íntimamente relacionado con Nicanor Olivera, el pueblo que lleva el nombre del dueño de las tierras donde fue emplazado. Todos en la zona lo conocen como La Dulce, ya que la estancia de la familia fundadora llevaba ese nombre y posteriormente la estación ferroviaria inaugurada en agosto de 1907 formando parte del ramal Tres Arroyos- Lobería y que funcionó hasta 1975.
La localidad tiene unos 3000 habitantes y una vida cotidiana tranquila, estrechamente relacionada con el campo. Esa tranquilidad se refleja especialmente en la vida de los chicos, que pueden concurrir a la escuela, andar en bicicleta, jugar en la plaza y moverse con una libertad difícil de encontrar en ciudades más grandes. Hay un espacio donde se practica natación, un club deportivo con cancha de fútbol y una cancha de pádel inaugurada recientemente. Una de las celebraciones más características de La Dulce es la Fiesta de la Espuela, una fiesta de tradición criolla que se realiza en el mes de noviembre, con jineteada, actividades folklóricas y bailes en el club deportivo.
La Dulce posee además una fuerte presencia de la cultura danesa, heredada de la llegada de una importante colonia de inmigrantes a principios del siglo pasado. Existe un Club Danés y se realizan las conocidas romerías danesas ( sommerfesten ), celebraciones que se extienden durante un fin de semana en la estancia “La Primavera” e incluyen comidas, juegos y diferentes actividades. Una de las tradiciones más singulares es la elección de un rey, elegido mediante la participación de quienes concurren a la celebración.
Volviendo al tema del balneario, el objetivo de quienes actualmente manejan Puente Blanco es aprovechar especialmente la temporada de verano para convertir el predio en un punto de atracción regional. Se espera la llegada de visitantes de La Dulce, Necochea, Juan N. Fernández, Tandil y otros lugares cercanos de la zona rural, convirtiendose en una alternativa para disfrutar de un día de naturaleza sin tener que trasladarse hasta la costa.
Puente Blanco es mucho más que un puente sobre el río. Es un lugar con una historia que comenzó hace alrededor de ocho décadas, que fue balneario, espacio de encuentro, escenario de actividades deportivas y punto de reunión para familias.