2026-09-15

Obras sociales bajo presión y el desafío del SOMU: “Estamos con los cinturones ajustados”

Oscar Bravo, secretario general del SOMU, habló con Infobrisas sobre la situación de las obras sociales y advirtió que las campañas de langostino pasaron de durar seis meses a solo tres, con impacto directo en los aportes.

Las obras sociales sindicales atraviesan un escenario cada vez más complejo producto de una brecha creciente entre los aportes que generan los salarios y el costo real de las prestaciones de salud. La pérdida de poder adquisitivo, el aumento de los insumos médicos y las dificultades que atraviesan distintas actividades económicas impactan de manera directa sobre el financiamiento del sistema.

En este contexto, desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) remarcaron que, si bien la organización mantiene una situación ordenada, tampoco permanece ajena a las dificultades que atraviesan las obras sociales en todo el país.

En diálogo con Infobrisas, el secretario general del SOMU, Oscar Bravo, destacó que la organización trabaja para sostener las prestaciones de los trabajadores marítimos en un escenario marcado por el incremento de los costos y una reducción en los períodos de actividad.

“Gracias a Dios venimos ordenados, bien, pero no estamos ajenos a la realidad de todas las obras sociales. La inflación de los insumos, los bajos aportes de la actividad y la realidad de que las campañas no duran lo que estaban durando es notable”, sostuvo Bravo.

Uno de los principales problemas señalados desde el SOMU está relacionado con la duración de las campañas pesqueras. Según explicó Bravo, la reducción del período de actividad tiene un impacto directo sobre los ingresos destinados al financiamiento de la obra social.

El dirigente puso como ejemplo la campaña del langostino, que históricamente podía extenderse durante aproximadamente seis meses y que actualmente, en determinados casos, se reduce a unos tres meses.

“Una campaña de langostinos antes duraba seis meses como mínimo y ahora dura tres. O sea, la mitad”, explicó.

La consecuencia no se limita solamente a una menor generación de aportes durante el período de actividad, sino que existe una situación particular durante los meses en los que los trabajadores no cuentan con ingresos vinculados a esas campañas, mientras la obra social debe continuar garantizando la atención y las prestaciones correspondientes.

“Eso genera baja de aporte, sumada a las carencias de los compañeros por esos meses de no aporte. La obra social debe sustentar las prestaciones y no es una realidad ajena”, planteó el secretario general del SOMU.

El escenario expone una de las dificultades estructurales que enfrenta el sistema: los ingresos de las obras sociales están estrechamente vinculados a los salarios y al nivel de actividad laboral, mientras que buena parte de los costos sanitarios evoluciona a un ritmo diferente.

El desafío de sostener las prestaciones

Desde el SOMU señalaron que el objetivo principal es evitar que las dificultades financieras terminen trasladándose a los trabajadores mediante una reducción en la cobertura o en el acceso a determinadas prestaciones.

En ese sentido, Bravo explicó que la organización adoptó una política de control y ajuste de gastos para intentar sostener el funcionamiento de la obra social y garantizar la atención de los afiliados.

“Estamos con los cinturones ajustados, tratando de mitigar el peso para que los compañeros lleguen a tener todas las prestaciones y salir a un mercado de prestaciones que sean lo más económicas posibles”, afirmó.

La búsqueda de alternativas más accesibles dentro del mercado de salud se convirtió así en una herramienta para afrontar el aumento de los costos sin resignar prestaciones. La situación obliga a las organizaciones sindicales a revisar permanentemente acuerdos, servicios y condiciones de contratación con los prestadores.

La situación planteada por el SOMU se inscribe en una problemática más amplia que alcanza a numerosas obras sociales. El deterioro de los salarios implica una menor capacidad de financiamiento a través de los aportes, mientras los costos de medicamentos, insumos, estudios, tratamientos y servicios médicos mantienen una fuerte presión sobre las cuentas.

En el caso del SOMU, Bravo aseguró que la organización mantiene sus cuentas ordenadas y trabaja para atravesar este período sin afectar el acceso de los trabajadores a las prestaciones.

Te puede interesar