sábado 27 de junio de 2026
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Un análisis sociológico sobre cuatro décadas de asistencia alimentaria en Argentina

viernes 12 de julio de 2024

María Victoria Sordini, socióloga, doctora en Ciencias Sociales, becaria posdoctoral del CONICET en el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (CONICET-UNMdP) y docente-investigadora de la Escuela Superior de Medicina de la UNMDP, habló con Daniel Temperoni en Radio Brisas sobre su libro “¡Coman con pan! La asistencia alimentaria de las últimas cuatro décadas”.

Durante la entrevista, Sordini destacó que desde el regreso a la democracia, el programa PAN de la gestión de Alfonsín en 1983 fue un hito en la historia de los programas alimentarios en Argentina.

Este programa, que consistía en una caja de alimentos secos, tuvo un diseño e implementación muy ágil y fue modelo para sucesivas intervenciones tanto a nivel nacional como municipal. "Desde 1983 hasta 2020, hubo 29 intervenciones de este tipo en General Pueyrredón, focalizando en las poblaciones más vulnerables", señaló.

Sordini explicó que el libro realiza una reconstrucción exhaustiva de estas 29 intervenciones y analiza desde una perspectiva sociológica a quiénes estaban dirigidas y cómo impactaron en las trayectorias de vida de las personas que las recibieron. "Por ejemplo, personas que tienen 30 años y que en su infancia fueron receptoras del Plan Vida, vigente desde 1994, hoy son titulares del mismo plan para sus hijos", comentó.

La investigadora subrayó que las políticas alimentarias han sido masivas y con alto alcance, pero también fragmentarias, repitiendo los mismos objetivos o propuestas.

Los 29 programas analizados se pueden ubicar en 11 tipos de prestaciones distintas. También se refirió a las prácticas alimentarias de tres generaciones adultas, cómo se preparan las comidas con las prestaciones recibidas y cuáles son las estrategias que se desarrollan con los alimentos obtenidos.

Sordini hizo hincapié en que, a pesar de las diferentes intervenciones que intentan lograr objetivos más integrales, la mayoría del presupuesto se ha destinado a cajas de alimentos secos.

"Desde 2008, las tarjetas alimentarias han reemplazado las cajas, permitiendo a las personas elegir qué comprar, aunque están limitadas por montos bajos. El hambre persiste y es una deuda social. Las políticas alimentarias deben ser integrales", concluyó.

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