sábado 27 de junio de 2026
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Pingüinos varados en Mar del Plata: qué dicen los investigadores sobre la aparición de ejemplares muertos

En las últimas semanas se detectaron ejemplares vivos y cadáveres de pingüinos de Magallanes en playas de Mar del Plata.
sábado 27 de junio de 2026

La aparición de pingüinos en las playas de Mar del Plata volvió a llamar la atención de vecinos, turistas y especialistas. En los últimos días se observaron ejemplares vivos descansando en distintos sectores de la costa, así como también algunas aves muertas, una situación que se repite cada invierno y que despierta interrogantes sobre sus causas y el estado de estas especies.

Para conocer más sobre este fenómeno, InfoBrisas.com consultó a Juan Pablo Seco Pon, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (FCEyN, UNMdP-CONICET), quien explicó por qué los pingüinos llegan a las costas bonaerenses durante esta época del año y cuál es el rol que puede cumplir la comunidad ante estos hallazgos.

“La aparición de pingüinos en las costas de Mar del Plata durante el invierno coincide con la etapa no reproductiva de estas aves”, dijo Seco Pon.

Explicó que, históricamente, durante el otoño e invierno los pingüinos se alejan de sus colonias reproductivas y se distribuyen por sectores costeros de la provincia de Buenos Aires, Uruguay y el sur de Brasil. “A lo largo del año, y principalmente durante el otoño e invierno, pingüinos son hallados varados con frecuencia en las costas bonaerenses”, agregó.

Los ejemplares que aparecen con mayor frecuencia en la costa pertenecen casi exclusivamente al Pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus), la especie de mayor abundancia reproductiva en la región.

Sus colonias reproductivas se extienden desde la Bahía San Antonio (provincia de Río Negro) hasta la Isla Martillo (Tierra del Fuego), incluyendo las Islas Malvinas. Las estimaciones indican entre 1,1 y 1,6 millones de parejas reproductivas en el Atlántico Sudoccidental.

Los seguimientos de aves marcadas muestran que muchas poblaciones migran hacia el norte siguiendo corredores relativamente estrechos frente a la costa, a distancias que varían de decenas a varios cientos de kilómetros mar adentro.

Sin embargo, algunas poblaciones, especialmente las que nidifican en el sur de la Patagonia, se acercan a aguas neríticas frente a la costa bonaerense durante el período no reproductivo.

Sobre los factores que explican la aparición de pingüinos muertos en la costa, Seco Pon señaló que intervienen múltiples causas: “nivel de empetrolamiento, carga parasitaria, ingesta de residuos de origen antrópico (principalmente plásticos), lesiones por interacción con la pesca, cambios en la distribución y abundancia de presas, nivel de experiencia según la edad y anomalías climáticas”.

Asimismo, mencionó que el estado etario y la condición corporal influyen en la probabilidad de supervivencia: “la mortalidad natural de los pichones es alta; en muchos años, más del 50% no llega a la adultez”.

El investigador añadió que episodios meteorológicos adversos y anomalías oceanográficas (por ejemplo cambios en la temperatura superficial del mar) pueden empujar a los animales a áreas costeras y afectar la disponibilidad de alimento, aumentando la probabilidad de inanición y varamiento. En algunos sectores del norte de su distribución, las variaciones térmicas han provocado desplazamientos hacia latitudes menores y una elevada mortalidad en costas más templadas.

Pingüinos vivos en la playa: ¿es normal?

Aunque es esperable ver pingüinos en la costa fuera de la temporada reproductiva, Seco Pon advirtió que “no resulta normal encontrar aves vivas, sino varadas muertas” en su experiencia profesional. Pudo ocurrir, explicó, que ejemplares en muda total de plumaje, un proceso que obliga a abandonar el agua y puede traducirse en inanición temporal, busquen refugio en la costa; ese estado puede durar entre dos y cuatro semanas. Por ello, la presencia de animales vivos en la playa debe observarse con cautela y reportarse a las autoridades competentes.

Qué hacer y qué evitar

Frente al hallazgo de un pingüino vivo en la playa, el investigador recomendó no interferir con el animal y privilegiar la propia seguridad. Las pautas son claras: observar desde distancia prudente durante unos minutos para anotar el comportamiento, no tocar ni mover al ejemplar, evitar acercar mascotas y no intentar alimentar o dar agua.

“Esa observación inicial puede ser información valiosa al momento de describir el comportamiento del ejemplar varado a las autoridades correspondientes”, señaló.

Seco Pon destacó el rol central de la ciencia ciudadana: “El aporte es mutuo. La ciencia ciudadana puede ampliar la escala geográfica de las áreas de estudio y permite establecer monitoreos a largo plazo mediante la colaboración entre científicos y voluntarios”.

Los reportes de vecinos y turistas, bien sistematizados, ayudan a comprender mejor la distribución de varamientos y las presiones antrópicas sobre las aves marinas.

Un monitoreo sistemático realizado en la costa de la provincia de Buenos Aires para el periodo 2010–2025 registró varamientos regulares de al menos 40 especies de aves marinas, con predominio del Pingüino de Magallanes y ciertas pardelas.

En promedio, los relevamientos registraron 6,2 pingüinos varados por año, aunque en un relevamiento puntual se registraron hasta 65 individuos. Para esta especie, la presencia en la costa bonaerense es habitual entre febrero y septiembre, meses que coinciden con su periodo no reproductivo.

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