lunes 11 de mayo de 2026
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POSTALES DE PROVINCIA

Los clubes de pueblo, anécdotas, leyendas y recuerdos

"100 Historias en Clubes Bonaerenses" se llama el libro que recoge el trabajo de un grupo de historiadores y periodistas marplatenses
jueves 05 de diciembre de 2024

Cuando se recorre la geografía bonaerense, en cada ciudad, en cada pequeño pueblo, siempre hay al menos, un club que lo representa. Desde los comienzos del siglo XX, los habitantes de cada población buscaron tener un lugar donde poder reunirse, entablar amistades, practicar algún deporte, organizar un baile o compartir un asado. El club social y deportivo constituye, en el territorio, una herramienta fundamental, sea cual fuera su ubicación, para la inclusión de miles de habitantes. 

El fútbol en su gran mayoría fue el deporte elegido, pero también en algunas localidades hubo, y en algunos casos perduran, otras disciplinas como la pelota a paleta, el básquet, el casín o las bochas. Aún son muchos los clubes que mantienen sus cantinas donde los parroquianos suelen reunirse para jugar una partida de truco, compartir un vermut dominguero y ponerse al día con las novedades del pueblo. Allí nacen cientos de historias. 

Un grupo de historiadores encabezado por Antonio Ferrer, Sebastián Ramírez, Eduardo Ferrer y Gustavo Vicini, con la destacada colaboración de los periodistas deportivos Marcelo Oliver y Máximo Falaschini, llevaron adelante un recorrido extenso para obtener, de primera mano, aquellas historias que hacen a los clubes únicos e irrepetibles. 

Cuenta Eduardo Ferrer: “Nosotros habíamos hecho en su momento “Cien clubes de barrio”, que era un libro de Mar del Plata sobre historias de clubes en la ciudad, doscientos clubes que fueron desapareciendo. Ese libro lo presentamos en el año 2020. Nos agarró justo plena pandemia, pero nos fue muy bien, con gran reconocimiento. Y se nos ocurrió animarnos a más.” 

“Así que dijimos vamos a ver cómo es el fenómeno de los clubes en otros lugares y realmente hay un hilo común, hay raíces, hay historias muy similares, cada una obviamente con la perspectiva del color de su club. Surgió esta idea hace dos años, empezamos a laburarla, tiene para mí un gustito especial porque tengo el orgullo de laburar con mi viejo en la escritura.” 

Este libro recurre más al anecdotario, a las historias felices y también algunas que no lo han sido tanto y nos permitimos agregarle algunos colores en la escritura, algo más literario para hacerlo más atractivo. No es una historia fundacional o institucional de cada club, pero sí por ahí el porqué de los colores y después las anécdotas."

"Hay historias increíbles en los clubes, inclusive algunas fuera de lo común y eso es lo que tratamos de reflejar en estos diez mil kilómetros de recorrido que hicimos, abarcando 37 localidades que visitamos, 103 historias que esperan a ser terminadas.” 

Una gran parte del fuerte de este trabajo está hecho en función del registro material que ha guardado la gente común. Hay una asignatura pendiente que tienen los clubes con su propia historia, son pocos los que han guardado el registro de la manera más cuidada posible o de la mejor manera. Muchos clubes han perdido por diferentes motivos gran parte de su pasado, a veces ha habido desaparición de material y a veces no ha interesado registrar la historia. Hay clubes que tienen una revista del veinticinco aniversario del cincuenta aniversario, pero otros no tienen ningún tipo de documento que recuerde su vida institucional. 

“Hay tres clubes que nos llamaron poderosamente la atención: Ever Ready  de Dolores, Independiente de San Cayetano y Cosme de General Madariaga, que han armado museos dentro del club. Esto también es construir identidad, es ver no solo el por qué de los colores, ver la copa que se ganó en un determinado momento pero encontrar sino, como por ejemplo en Cosme de General Madariaga, descubrir que ese club tenía una orquesta propia que animaba los bailes en la década del cuarenta, del cincuenta y se guardó el piano para que la gente hoy lo pueda ver, para que los pibes que van al club a jugar a la pelota hoy puedan saber que pasaba allí hace muchos años.” 

 Es difícil poder elegir entre tantas historias porque cada una tiene su encanto. Eduardo elige dos como ejemplo. 

González Chávez tiene dos clubes muy grandes que son Independencia y Huracán Ciclista, que se llama así porque el primer deporte que se practicó fueron las carreras de bicicleta, pero después se dedicó fuertemente al fútbol.

El club acaba de cumplir 81 años y es bicampeón del fútbol de la liga de Tres Arroyos, pero durante los primeros ochenta años nunca salió campeón, así que es un club esforzado, de mucha garra, mucho empuje y pasión de su gente que no podía gritar campeón en ningún momento. 

Hubo un partido en particular, un clásico con Independencia. Huracán Ciclista jugaba de local y ya había empezado complicado porque el rival no se quería cambiar en los vestuarios, así que decidieron cambiarse en su propio club y los jugadores fueron en camionetas hasta el lugar.

El técnico de Independencia era calvo y usaba peluquín, ya al pasar por el borde de la tribuna local se la arrebataron y el clásico arrancó con la bandera argentina izada en el mástil de la cancha y el peluquín arriba.

 

Ese partido no se sabe por qué se había propuesto jugarlo a las cinco de la tarde en la crudeza del invierno cuando se hace de noche muy temprano. Después de un empate en los 90 minutos se llegó a una definición por penales y el árbitro no quiso suspenderlo a pesar de la falta de iluminación.

No se veía nada y no tuvo mejor idea que pedirle a los colaboradores que estaban en la cancha que pusieron una chapa en lugar de la red, entonces cada vez que pateaban un penal si sonaba la chapa era gol, si las chapas no sonaban quería decir que la pelota se había ido afuera. 

Obviamente, quienes se parapetaron detrás del arco fueron los hinchas del local y cada vez que pateó un jugador de Huracán no se sabía dónde iba a parar la pelota, pero las chapas sonaban y se decretaba gol. Según cuentan, lo que pasaba es que cuando el árbitro daba la orden, alguien tiraba un piedrazo a las chapas.

El partido lo ganó finalmente Huracán Ciclista por penales pero lo más gracioso es que la vecina de la cancha apareció al otro día con tres pelotas para devolverlas, esto quiere decir que por lo menos tres penales que se cobraron como gol no habían ido al arco. 

Otra de las historias del libro retrata la epopeya de un personaje muy relacionado con un club muy popular de la ciudad de Azul. 

Sportivo Piazza, de colores verdes y amarillos que tiene una historia muy linda porque es un club de trabajadores. La curtiembre Piazza era en la década del 50 una industria enorme que llegó incluso a producir cerveza y había un personaje que vivía en el barrio que se llamaba Ortigosa y a quien todos le decían el indio porque a él le gustaba disfrazarse para los carnavales.

El trabajaba en una recién creada división del gobierno nacional, pero con sede en Azul y se entretenía levantando sus compañeros de trabajo sentados en una silla con la fuerza de la mandíbula o sea, él mordía la silla y los levantaba en el aire. Se hizo tan famoso en los corsos del lugar que la industria Piazza lo eligió en una foto de carnaval para la etiqueta de sus cervezas Tehuelche

El “Indio” Ortigoza protagonizó una historia muy particular. Eva Perón ya estaba muy enferma, y él quiso cumplir una promesa para pedir por la salud de quien él admiraba: llegar con su caballo desde Azul hasta Buenos Aires, en un recorrido de más de 300 kilómetros. Lo intentó dos veces y no pudo llegar a destino porque su caballo se lastimó en el Viaje. Así que la última la hizo a pie, vestido de indio, parando cada veinte o treinta kilómetros en distintos lugares, entrando a cantinas de los clubes y a bares de los pueblos.

Cuentan que fue recibido por el mismísimo Juan Domingo Perón, no pudo a ver a Eva Perón, pero sí testimoniar que había llegado hasta allí para visitar a quien era obviamente la dirigente con la cual se sentía identificado. Es una historia con un final extraordinario desde la pasión, desde el corazón y que salió de las entrañas del Sportivo Piazza. 

 

La sede embrujada de un club, el patinador que no dejó de andar por más de 100 horas, el duende que provocó el invicto, el encuentro entre el Papa y Lucifer, el chancho y la gallina sueltos en la cancha, Cortázar y el básquet, el linyera poeta, la escuela y el deporte, son también parte de los contenidos, entre más de 100 relatos.

Se recopilaron historias en las ciudades de Tandil, Ayacucho, Rauch, Mar del Plata, Dolores, Gral. Madariaga, Cnel. Vidal, Necochea, Balcarce, Azul, Olavarría, Benito Juárez, Tapalqué, Bolívar, Castelli, Miramar, Tres Arroyos y Cnel. Dorrego, Quequén, Gonzales Chaves, San Cayetano, Maipú y otras. 

El libro “Cien historias en clubes bonaerenses”, con prólogo de Pedro Saborido estará en la calle en los primeros meses del 2025 para rescatar las pequeñas grandes historias que esperan en los pueblos de la provincia para ser descubiertas. 

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