lunes 11 de mayo de 2026
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POSTALES DE PROVINCIA

El viaje de Haydee

Dos amigos recorrieron 79 localidades a bordo de un Ford T de 100 años
sábado 01 de marzo de 2025

Julio Dupont es un productor agropecuario de la localidad de Algarrobo, un pequeño pueblo del Partido de Villarino, al sur de la provincia de Buenos Aires. Amante de los autos antigüos, invitó a un amigo, Paulo Roncaño, que vive a 80 kilómetros, en Río Colorado, para embarcarse en una aventura poco común. Recorrer más de 70 localidades de cuatro provincias a bordo de un Ford T de 100 años. Ese auto tiene alma y tiene un nombre: Haydee. 

"Es el nombre que tiene en honor a mi abuela. Ella me crió hasta los siete años y me contó siempre con orgullo que vivía en Nicolás Levalle, un pueblito que hoy ya no existe más, a casi 30 kilómetros de Algarrobo. A comienzos del 30, cuando tenía 20 y pico de años, agarraba el Ford T de su padre y le bajaba el bigote (  el fierrito que tenés en la dirección para acelerar) y se venía costeando la vía, que era el camino que había en ese momento a ver a su novio, Víctor Dupont,  mi abuelo. Era un desafío que una mujer en esa época maneje un auto sola. Ella falleció cuando yo tenía 7 años, hace 40 años que no está conmigo, pero siempre me marcó en muchas cosas.” 

Al poco tiempo, el padre de Julio compró un Ford T y allí se encendió la llama de la pasión por los fierros. “ En verdad digo que desarmé muchos y armé pocos, pero siempre, siempre estuve ligado con los autos antiguos.  Empecé a correr después en la categoría Baquet, que son autos de la década del 10, del 20 ,30, que se utilizan sin los guardabarros, anteriores a los autos de TC. ” 

Lo que para muchos parecería una locura, despertó en Julio la idea de recordar un hecho muy particular de la historia de los automóviles en el país. “ En la pandemia me llegó a mis manos un libro que contaba la historia del Ford T número 100.000. Cuando la marca llegá a ese número de unidades en Argentina, lo sacó a promocionar haciendo un raid de 79 ciudades y 5200 kilómetros. Pasó por cuatro provincias, salió de la provincia de Buenos Aires, de Plaza de Mayo el 29 de diciembre del año 1924 , entró a Santa Fe por Rosario, luego pasaron a Córdoba, después a La Pampa y regresaron a Buenos Aires hasta llegar a La Boca, donde estaba la fábrica."

 

El recorrido iba uniendo los lugares donde había agencias de la marca del óvalo. Cuando el auto 100.000 llegaba a un pueblo, ya se había organizado una caravana de 20, 25 autos que juntaban de la zona, eran todos cero kilómetros porque el Ford se empezó a vender oficialmente. Se hacían sorteos de latas de nafta y aceite, porque la nafta en ese momento venía en latas, no era normal que haya un surtidor de combustible. “Te llevaban a pasear en el auto para enseñarte a manejar que para quien no conoce un Ford T, no se maneja de la forma convencional. Vos tenés un pedal que pisas y vas hacia  adelante, en primera, otro que pisas y vas hacia atrás y el freno es otro pedal , y una palanca con la que metés directa. Y el motor se arranca a manija. Fue una movida de marketing muy grande  y se terminaba con una gran cena para todo el público del pueblo.” 

Ya no había vuelta atrás: Julio y su amigo Paulo decidieron repetir ese recorrido a bordo de un auto idéntico al de aquellos tiempos. “Hace diez años se trató de hacer algo similar, pero se hizo por postas, o sea que equis personas hacían 80 kilómetros con su auto cada uno. Así hasta intentar llegar a todo el recorrido. Pero se hicieron 2000 y pico de kilómetros y se dio por terminado el raid porque es muy desgastante.” 

Luego de cuatro años de preparación, el viaje arrancó desde Algarrobo hasta Buenos Aires y desde allí, el 29 de diciembre de 2024 a la misma hora que 100 años atrás, Haydee comenzó a rodar por rutas y caminos. Sin capota, con el asiento de trasero ocupado por algunas herramientas, ruedas de auxilio y algunos bidones con agua y nafta, los dos amigos surcaron la llanura a una velocidad crucero de 60 kilómetros por hora. 

Haydee comenzaba a ser reconocida, pero faltaba formalizar su nombre. “En Córdoba está el primer club de Ford T que hubo en el país. Ellos una vez al año hacen un encuentro  y ahí se bautizan los autos. Debido a que estábamos haciendo un raid que, que, que para el que conoce el ambiente del deporte era muy extraño  y muy difícil de lograrlo, me dieron el placer de bautizarlo. Se hizo en un shopping,  en una reunión de amigos con muchos autos que vinieron y con dos padrinos que son dos amigos cordobeses que me han dado una gran mano. Y por supuesto que, en lugar de agua bendita, me lo bautizaron con fernet.”  

En el país hay muchos Ford T que han sido restaurados, que parecen recién salidos de fábrica. Pero Julio prefiere que su máquina se mantenga sin maquillaje. “Yo le digo el auto de campo, el auto real, autos que están mantenidos sin restaurar en uso. Un poco en broma digo que Haydee es una mujer de 100 años con un cuerpo de 100 años que quiere seguir viajando. Mi auto coindice con su edad y tiene todas las marcas del tiempo y es lo que a mí me gusta.  Cosas de motor  es lo que más le tenés que hacer cada tanto, pero lo que es aspecto de chapa lo dejé todo así como está.” 

Las cubiertas son nuevas, pero las ruedas de palos son de 100 años atrás, las dejé, yo quería andar con ruedas viejas. Lo lógico es ir con un motor que vos los hayas reparado totalmente.  La realidad es que se me rompió ese motor a último momento y  salí con un motor totalmente cansado.  Y bueno, logré dar la vuelta, se me fundió alguna biela en el camino, la cambié y seguí andando.  Empezó a gastar y perder aceite y a los veintipico días, a través de un grupo de whatsapp que se armó con los amigos que se hicieron en el camino, me pusieron un alias y me empezaron a regalar aceite.” 

El clima fue bastante bondadoso con los viajeros, aunque por momentos el calor se hacía sentir y la lluvia también los sorprendió en el camino. “Antes de llegar a Saladillo, me agarró mucha lluvia. Y fue muy gracioso ver la cara de la gente en una estación de servicio YPF cuando llegué, todos tomando café y nosotros bajo la lluvia, empapados. Me pasaba que paraba en un pueblo y venía gente que nos estaba siguiendo por el Instagram, por el Facebook . Está buenísimo eso, conocer gente.” 

 Hicimos las 79 localidades que se habían hecho hace cien años, pero en realidad fueron más. Entre pueblo y pueblo había tres o cuatro pueblos más que pasábamos y nos paraba la gente en el camino, nos contaba historias. Creo que hicimos un total de 7400 kilómetros , pero sumé un montón de historias al corazón de gente que anduvo con los autos que tenía su padre, su abuelo o que aprendió a manejar en eso. Esto es hermoso para mí.”

 

45 días después, Julio y Paulo volvieron cansados pero inmensamente felices al pueblo de Algarrobo. “Yo sé que cuando terminé, en el auto íbamos tres: Pablo, yo y mi abuela que me acompañó de alguna forma, pero abajo eran más de mil personas empujando. De todos los pueblos que pasé guardo hermosos recuerdos, de la gente que me ayudó y si se hubiera roto más, más gente iba a conocer. Antes de salir sabía que se iba a romper, pero es parte del viaje. Cuando rompí, siempre conocí a alguien espectacular.” 

Los detalles de este vieje se pueden ver en las redes sociales como "La vuelta del 100.000" 

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