lunes 17 de agosto de 2026
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Lozano llamó a proteger a los niños ante la pobreza y la violencia

El arzobispo Jorge Lozano llamó a cuidar y acompañar a los niños y advirtió sobre los efectos de la pobreza, la violencia y el exceso de pantallas.
lunes 17 de agosto de 2026

En el marco del Día del Niño, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, llamó a los adultos a renovar su compromiso con el cuidado, la protección y el acompañamiento de los chicos.

El mensaje fue difundido como parte de su reflexión semanal, bajo el título “Infancia, tiempo de cuidar y estimular”, donde destacó la importancia de que los niños puedan crecer en entornos seguros, acompañados por adultos que respeten sus tiempos y favorezcan su desarrollo.

La reflexión también puso el foco sobre algunas de las principales problemáticas que afectan a la infancia, entre ellas la pobreza, la violencia, la explotación y el uso excesivo de dispositivos tecnológicos.

Para el arzobispo, la infancia es una etapa atravesada por la fantasía, los descubrimientos y la alegría, pero también por la fragilidad y la necesidad de acompañamiento.

En ese contexto, destacó el juego como una herramienta fundamental para que los niños puedan explorar el mundo, aprender y desarrollar vínculos con otras personas.

Desde esa perspectiva, sostuvo que padres, docentes y miembros de la comunidad tienen un papel central como guías, protectores y facilitadores del crecimiento.

El acompañamiento, explicó Lozano, no debería limitarse a garantizar bienes materiales. También implica ofrecer tiempo, afecto y espacios seguros, además de prestar atención a las necesidades y preguntas propias de cada etapa.

“Los niños necesitan adultos atentos”

Durante su reflexión, el arzobispo remarcó la necesidad de que los adultos estén disponibles para escuchar y estimular la curiosidad de los chicos.

El planteo apunta a recuperar el valor de la presencia cotidiana en una etapa en la que los vínculos familiares, educativos y comunitarios tienen una influencia significativa.

En ese sentido, Lozano pidió evitar que los niños sean sometidos a exigencias prematuras y llamó a respetar los tiempos propios de la infancia.

“Permitirles ser niños, disfrutar de su inocencia y vivir cada momento es el mejor regalo que podemos ofrecerles”, expresó.

El llamado a cuidar también contempla la dimensión espiritual

La reflexión del arzobispo incluyó además una referencia a la iniciación en la fe y al acompañamiento espiritual de los niños.

Desde su perspectiva religiosa, consideró importante ayudarlos a descubrir a Dios como Padre, a Jesús como un amigo fiel y a María como una figura maternal asociada al cuidado y la ternura.

En ese marco, destacó la importancia de enseñar a rezar como una forma de desarrollar la confianza en Dios y en su misericordia.

Este aspecto formó parte de una reflexión más amplia sobre el acompañamiento integral de la infancia, que para Lozano contempla tanto las necesidades materiales y afectivas como la dimensión espiritual.

Pobreza infantil: una de las principales preocupaciones

Uno de los puntos más sensibles del mensaje estuvo relacionado con las desigualdades económicas que atraviesan a numerosos niños y adolescentes.

Lozano recordó que, según el dato que incorporó a su reflexión, la mitad de los menores de 18 años viven en hogares por debajo de la línea de pobreza.

La situación de pobreza infantil puede condicionar el acceso a derechos y oportunidades y profundizar desigualdades desde edades tempranas.

En este punto, el mensaje del arzobispo puso de relieve que el cuidado de la infancia requiere también abordar las condiciones sociales y económicas en las que crecen los chicos.

La advertencia por el uso excesivo de pantallas

Otro de los ejes de la reflexión fue el impacto del uso excesivo de dispositivos tecnológicos.

Lozano reconoció que las pantallas pueden tener usos educativos y recreativos, pero advirtió que su utilización abusiva puede afectar distintos aspectos del desarrollo y limitar la interacción social.

Por ese motivo, llamó a los adultos a establecer límites adecuados y favorecer alternativas que permitan recuperar la comunicación cara a cara y el contacto directo con el entorno.

La preocupación no estuvo planteada como un rechazo general a la tecnología, sino como un llamado a encontrar un equilibrio que permita aprovechar sus posibilidades sin desplazar otras experiencias fundamentales para el desarrollo infantil.

La importancia de respetar los tiempos de cada niño

En la misma línea, el arzobispo pidió evitar que los chicos sean sometidos a expectativas o exigencias que no correspondan con su edad.

El juego, el descanso, la exploración y el vínculo con otros forman parte de experiencias propias de la infancia que, según su reflexión, deberían ser preservadas.

La propuesta consiste en que los adultos acompañen el crecimiento sin intentar acelerar etapas, ofreciendo condiciones para que cada niño pueda desarrollarse de acuerdo con sus propios tiempos.

Violencia y explotación: una alerta sobre la vulnerabilidad infantil

El mensaje también incluyó una fuerte advertencia sobre las distintas formas de violencia y explotación que afectan a los niños.

Lozano calificó como un delito aberrante la utilización de menores en contextos relacionados con drogas y armas y también mencionó la trata con fines de explotación sexual o laboral.

El planteo busca llamar la atención sobre situaciones que vulneran gravemente los derechos de la infancia y que requieren respuestas de protección por parte de las familias, las instituciones y el conjunto de la sociedad.

En este sentido, el arzobispo sostuvo que el compromiso con los niños no puede reducirse a una celebración anual, sino que debe traducirse en acciones concretas de prevención, cuidado y protección.

En el cierre de su reflexión por el Día del Niño, Lozano planteó que las acciones cotidianas de los adultos tienen consecuencias sobre la vida de los chicos.

Cada gesto, palabra y decisión puede contribuir a construir entornos más seguros y protectores para la infancia.

El mensaje del arzobispo de San Juan de Cuyo quedó así centrado en una idea: cuidar a los niños implica asumir una responsabilidad colectiva que involucra afecto, acompañamiento, educación, protección y compromiso frente a las desigualdades y las distintas formas de violencia.

“Cada gesto, palabra y acción cuenta. Cuidar a un niño es cuidar el futuro de toda la sociedad”, concluyó Lozano.