2025-04-11

POSTALES DE PROVINCIA

El Zorro: la leyenda del caballo indomable

La fantástica historia del potro más famoso de las jineteadas

Muchos pueblos del interior de la provincia se han hecho conocidos a través de algún personaje famoso, generalmente del mundo del deporte, pero hay un pueblo en el partido de Tres Arroyos, que trascendió porque allí creció, vivió y murió un caballo que hoy es leyenda: el Zorro. 

Micaela Cascallares es una población de unos 500 habitantes ubicada a la vera de la Ruta 3. Fundada en 1889, debe su nombre a la madre del gobernador Máximo Paz y siempre fue un lugar dedicado a la agricultura y la ganadería. 

El Zorro nació el 12 de marzo de 1972, en Monte Cura, un campo entre Irene y Aparicio. A los seis meses quedó huérfano y Omar Pasarotti, un hombre que siempre anduvo en el tema de los caballos y las jineteadas, lo trajo para Cascallares, a estancia “La Susana”.  

Juan Ignacio Domínguez es un jóven director de cine radicado en La Plata que fue recopilando fotos, datos e imágenes en Super 8 y VHS de la historia de este caballo para darle forma a un documental llamado “Montando al Zorro”, que fue estrenado en el año 2011. 

“De chico viví en Cascallares, fui contemporáneo de alguna forma de las hazañas del caballo, que durante esos años era como la estrella del pueblo. Después de estudiar cine, al principio tomé como una especie de obligación tener que contar esta historia de mi lugar. "

El Zorro lo tuvo todo como para ser el protagonista de una película. Lo primero es que fue un caballo tordillo que nació negro y fue cambiando el pelo y poniéndose blanco, pero en una forma medio particular, como manchas que se iban borrando.  

Debutó como reservado ( son aquellos caballos que no son destinados para acompañar a los hombres de campo en sus tareas, sino que conservan su estado salvaje ) en 1975. Al poco tiempo, su bravura no permitió que siguiera siendo un potro más, sino que se lo guardara para las montas especiales, el desafío entre los mejores animales y los jinetes más habilidosos para aguantarse montados sobre el lomo. 

Durante 19 años el Zorro fue reservado para premios especiales, recorrió más de 82.000 kilómetros presentándose en siete provincias y 157 jinetes lo montaron sin poder vencerlo. Casi nadie duró más de 2 o 3 segundos antes de salir despedidos por el aire. 

Durante dos décadas, cada vez que este tordillo era anunciado en una jineteada, el negocio estaba asegurado. Passarotti, su dueño, cobraba un buen porcentaje de las entradas y aquellos que juntaban antecedentes como para animarse a desafiarlo recibían también buena paga. Se dice que algunos llegaron a cobrar hasta 10 mil dólares por aguantarse sus corcovos infernales

Que tenía de diferente el Zorro para que nadie pudiera con él? Cuenta Domínguez. “Era muy mansito cuando estaba en el campo, de hecho cuando terminaba las jineteadas lo podían tocar y se quedaba quieto. Pero el tema era cuando se le subían arriba. Era un caballo muy ancho, muy duro y eso era difícil también como para apretarlo con las piernas."

"Era muy livianito de abajo, tenía las patas muy livianas entonces se movía con velocidad, tenía una forma de corcovear muy especial, que daba como un martillazo tirando con el bozal, que iba sacando al jinete para adelante y para atrás, y después en un momento que daba el ancaso y generalmente el hombre salía despedido hacia adelante volando por encima de la cabeza del caballo." 

La historia de los hermanos Aristegui es una parte central de la leyenda del Zorro: un hermano que muere intentando jinetearlo y otro que va en busca de venganza un par de años después. A partir del primer hecho, el mundo de las jineteadas se dividió en dos, quienes consideraron que la muerte fue un accidente y aquellos que tildaron al caballo de asesino. 

En el año 1983, Carlos Aristegui, un jinete de Tandil, montó al Zorro y al caer, quedó enganchado de un estribo. El caballo siguió su carrera, arrastrándolo por el campo de jineteada y pateándo para tratar instintivamente, de liberarse de él. Muere el hombre, estaba la familia presente, un hecho trágico, cosas que pueden suceder y desde ahí nació la polémica. Había quien le echaba la culpa al dueño del caballo, gente que quería directamente matar al animal y quienes responsabilizaban a los apadrinadores que tardaron bastante en acercarse para sacarlo.”  

Lo cierto es que después de ese hecho, el hermano de Aristegui, Jorge, quien hoy es el campeón de Jesús María más grande de la historia quiere jinetear al caballo dos años después. Después de algunas idas y vueltas finalmente arreglaron la monta y lo hicieron en 1985. Lo que muchos consideraban era una venganza, reunió ese día en un campo de jineteada de Necochea más de 20.000 personas

  

Se vivió ese encuentro de destreza criolla como un duelo muy tenso entre la bravura del potro y la habilidad del jinete, la gente invadió el campo de doma, algunos hasta dijeron que había quienes tenían la intención de matar al caballo, tuvo que intervenir la policía. Lo cierto es que ambos luego de una lucha intensa terminaron en el suelo y como deja ver Juan en su película, el resultado no quedó del todo claro pero siguió acrecentando la leyenda del tordillo de Cascallares. 

Luego de ese hecho particular, el caballo siguió con su récord imbatible, nadie pudo darse el gusto de poder aguantarse sobre su lomo. En el año 91, en La Pampa, el Zorro cayó mal al suelo durante una monta y se quebró varias costillas. Su dueño lo llevó a La Plata, donde lo operaron. Parecía ser el final, sin embargo, un año después volvió a convertirse en la estrella máxima de cada fiesta campera. 

El 13 de abril de 1997, en Bragado, finalmente dijo adios a los palenques y a los corcovos. La gente lo despidió entre aplausos y lágrimas. 

El Zorro se quedó entonces en el campo, muy cerca de Micaela Cascallares junto al hombre que formó con él una dupla inseparable. Fueron cientos los que pasaron por la casa de Omar Passarotti simplemente para verlo, o acercarse para tener una foto con él. 

Un 26 de diciembre del 2000 se acostó y allí dio su último relincho. Murió mirando al norte, como mueren los caballos buenos. Omar lo dejó allí, y a su alrededor construyó un santuario, una especie de cuadrado de material con acrílicos transparentes, para que los que se acerquen puedan ver sus huesos. 

El 13 de noviembre de 2014 se inauguró en la ciudad de Tres Arroyos el monumento que lo recuerda, parado sobre sus patas traseras, como en sus mejores domingos. 

“Montando al Zorro”, el excelente documental de Juan Ignacio Domínguez se puede ver gratuitamente en Youtube y mantiene viva la leyenda del caballo invencible. 

 

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