POSTALES DE PROVINCIA
Los castillos de Lobos
A unos 100 kilómetros de la Capital Federal y aproximadamente 60 kilómetros de la zona sur del conurbano bonaerense, Lobos se ha convertido en uno de los destinos más elegidos para el turismo de cercanía. Con alrededor de 42.000 habitantes, según el Censo 2022, la ciudad combina la tranquilidad de los espacios rurales con una creciente actividad turística, cultural, gastronómica y deportiva.
La cercanía con Buenos Aires es uno de los grandes factores que explican su crecimiento. Durante todo el año, y especialmente los fines de semana, llegan visitantes que buscan descansar, conocer la localidad y descubrir sus numerosos atractivos.
Uno de los grandes símbolos naturales de Lobos es su laguna, un espacio que permite desarrollar actividades durante todo el año y que adquiere especial movimiento durante el verano. La pesca deportiva y los deportes acuáticos forman parte de las propuestas que atraen a visitantes, junto con los paisajes y la posibilidad de disfrutar de un ambiente de descanso.
La localidad se presenta con orgullo como la “capital nacional del paracaidismo”. El Aeroclub Fortín Lobos cuenta con diferentes escuelas y concentra una intensa actividad durante los fines de semana, con cursos de aprendizaje y vuelos de bautismo.
Las fiestas populares y gastronómicas ocupan un lugar destacado dentro del calendario local y se convierten, además, en un motivo de visita para turistas de diferentes lugares. Entre abril y mayo se realiza la Fiesta del Alfajor y a mediados de mayo, en el paraje rural de Salvador María, se desarrolla la Semana de la Miel.
El calendario continúa con la Fiesta de la Empanada, que se realiza el 25 de mayo, el tradicional locro del 9 de julio ( cuya recaudación se destina a instituciones de bien público ) y en de agosto, un concurso de queso barra organizado junto con el Ministerio de Desarrollo Agrario y el área de lechería. También forman parte de la agenda la Fiesta del Asado y otras actividades que contribuyen a mantener una importante movilidad cultural y turística durante los fines de semana.
Pero si hay algo que distingue especialmente a Lobos es la cantidad de historias que se encuentran detrás de sus construcciones.
Una de las más llamativas es la del llamado Castillo de Tiburcia Domínguez, también conocido como Castillo del Silencio. La construcción está relacionada con Salvador María del Carril y su esposa, Tiburcia Domínguez. Según la historia, el matrimonio tuvo un fuerte conflicto debido a los gastos que realizaba Tiburcia. En una época en la que las relaciones sociales y familiares tenían características muy diferentes de las actuales, Salvador María del Carril llegó a publicar en un diario de la época una declaración en la que dejaba en claro que no se haría responsable por los gastos de su esposa.
La esposa se sintió profundamente ofendida y el conflicto terminó transformándose en un prolongado silencio entre ambos. Según cuentan, siguieron juntos unos veinte años, pero sin hablarse. Después de la muerte de Salvador María del Carril, Tiburcia heredó una importante fortuna y construyó cerca de la Laguna de Lobos un enorme palacio de tres plantas, moderno y ostentoso para la época.
La historia tiene un capítulo todavía más sorprendente en el cementerio de la Recoleta. De acuerdo a una voluntad expresada por Tiburcia antes de morir, en el panteón familiar se colocaron dos estatuas que representan a la pareja, pero de espaldas, como continuando el enojo por toda la eternidad.
Actualmente el Castillo del Silencio es una propiedad privada y no puede ser visitado. Se lo puede observar desde aproximadamente 200 o 300 metros, desde un camino rural, pero no está permitido el ingreso de turistas.
Otra construcción de enorme importancia es La Candelaria, una estancia cuyo castillo fue construido aproximadamente hacia 1890. Su historia está vinculada con Candelaria del Mármol y Orestes Piñeiro, quienes no pudieron tener hijos y adoptaron a Rebeca Piñeiro. Fue ella quien habría mandado construir el castillo, inspirado en la arquitectura de un castillo medieval francés.
La Candelaria logró convertirse con el tiempo en un importante emprendimiento turístico. El establecimiento cuenta con habitaciones, muebles históricos, una capilla, espacios destinados a eventos y casamientos y un restaurante de características gourmet. La actividad turística permite que visitantes lleguen durante los fines de semana y también durante la semana, transformando a la estancia en uno de los establecimientos de mayor categoría turística de la zona.
El lugar también tiene una particular relación con personalidades famosas. Allí se alojaron los Rolling Stones, la reina Máxima y otras figuras importantes. Además, La Candelaria está vinculada con el mundo del polo, una actividad deportiva de fuerte presencia en Lobos, por lo que jugadores y visitantes relacionados con el deporte suelen frecuentar la estancia. Se menciona que el príncipe Carlos de Inglaterra visitó la zona y que sus hijos también estuvieron alojados en La Candelaria en distintas oportunidades.
Lobos tiene una característica que atraviesa prácticamente toda su propuesta turística: la posibilidad de elegir. Se puede optar por la naturaleza, la historia, la gastronomía, la cultura, el deporte o el descanso. Y justamente esa diversidad, sumada a la cercanía con Buenos Aires, explica que los visitantes lleguen durante todo el año y que muchos de ellos regresen para seguir descubriendo una ciudad que parece tener siempre una nueva historia para contar.