sábado 27 de junio de 2026
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La historia de "El Miguelito": un negocio familiar de 50 años que cerró sus puertas por la crisis

miércoles 10 de julio de 2024

Rogelio Bella, dueño de "El Miguelito", el último taller de asientos de bicicletas de la Argentina, dialogó con Luz Dubedout en Radio Brisas. El local ubicado en la localidad santafesina de Carrizales cerró las puertas tras más de 50 años de historia

En el año 1968, Hugo Bella, padre de Rodrigo, comenzó con la fabricación de asientos de bicicletas. En ese momento, fabricaba tapas de caucho para los asientos de acero que eran los existentes en la época. "Arrancó como un emprendimiento familiar, y mi viejo empezó a viajar por el país para vender", expresó Rodrigo. 

En una primera etapa, Hugo vinculó a toda su familia en el emprendimiento. Así fue que su madre, su novia de entonces, su esposa y hasta su padre se sentaban frente a la máquina de coser a manufacturar los pedidos.

Rodrigo señaló que luego, a principios de los 90, "se hizo una restructuración de la empresa para fabricar el asiento de base plástica como se conoce hoy en día". 

"En esa época la empresa tenía un gran caudal de personal que luego fue disminuyendo a finales de los 90, ya que era imposible competir con la importación. Los 2000 nos encontraron pudiendo salir a flote y luego como pyme industrial que somos desde el 2015 hasta acá venimos muy golpeados por la realidad argentina", manifestó.

Hasta el día de hoy, "El Miguelito" era la única empresa de la Argentina que se mantenía a lo largo de más de 50 años de historia fabricando y distribuyendo en todo el país asientos de bicicletas. 

"La realidad económica del país nos llevó a cerrar la empresa el 30 de junio. Por la fábrica han pasado cerca de 200 jóvenes del pueblo que han tenido su primera salida laboral. Yo dependía de la fábrica tanto como cada uno de mis empleados", indicó Rodrigo. 

Asimismo, precisó que "la fábrica era un sostén importante para las familias del pueblo" y remarcó que "quedarse sin trabajo es duro, más para un pueblo como Carrizales que tiene menos de 1500 habitantes y que no tiene mercado ni mucha salida laboral".

"Yo vivía de mi trabajo y los asientos de bicicletas que fabricábamos. Teníamos un punto de equilibrio de entre 7000 y 8000 unidades mensuales vendidas. El año pasado fue mediocre, no fuimos ajenos a los vaivenes de la economía, pero llegábamos", agregó. 

Este último tiempo la fábrica no venía funcionando como se pretendía. "De enero hasta junio, que decidimos cerrar, no vendimos ni siquiera 8000 unidades en seis meses y se nos fueron los ahorros y reservas y llegamos al momento donde no podíamos pagar sueldos ni comprar materia prima", comentó Rodrigo. 

La principal misión de la Empresa en el transcurso de los años ha sido la de generar y mantener puestos laborales para la pequeña localidad de Santa Fe. Muchos han sido los empleados que han pasado y dejado su huella en la Empresa con el transcurso de más de 50 años de historia.

Actualmente, Rogelio debe cumplir con el pago de indemnizaciones y es por eso que puso a la venta toda la maquinaria de la fábrica en sus redes sociales con el objetivo de saldar las deudas con sus ex empleados. 

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