2025-08-15

POSTALES DE PROVINCIA

El lugar donde no se cobran impuestos y lo que sobra es tiempo

Estación Faro, un poblado que renace y hoy tiene 14 habitantes

Faro es una pequeña población del partido de Coronel Dorrego, en el sur de la provincia de Buenos Aires, ubicada sobre la ruta provincial 72. La localidad fue fundada en el año 1911, fecha que coincide con la construcción de la estación de ferrocarril en el ramal que unía la cabecera del partido con Estación Deferrari en la zona de San Cayetano. 

El pueblo recibe tal denominación en alusión al Faro Recalada, el cual se encuentra situado en inmediaciones de Monte Hermoso, sobre las costas del océano atlántico. La construcción del faro se decidió en 1904, utilizándose materiales traídos desde Francia por la misma empresa responsable del emplazamiento de la torre Eiffel, que llegaron en tren hasta la estación y luego transportados en carros hasta la playa. 

 Lucas Bruna es carpintero y se radicó en el lugar en el año 2016. Hoy es uno de los 14 habitantes fijos.  

Yo soy el oriundo de Bahía Blanca, incluso siempre estoy yendo y viniendo porque tengo una carpintería allá, pero mi lugar de residencia es en Faro. El proyecto de vida es más bien una vida rural relacionada a la permacultura, a la bioconstrucción, por ese lado. Los habitantes son todas parejas y de gente grande. Nosotros somos la familia más joven ahí y la única con un hijo pequeño. Hay un solo niño en todo el paraje y está escolarizado en Monte Hermoso, a unos 28 kilómetros. 

 Faro llegó a tener más de seiscientos habitantes, había ocho bares, tres talleres, una peluquería, un club, un hotel, un almacén de ramos generales, una cooperativa agrícola y algunos negocios más, distribuídos en unas seis, siete manzanas. Lucas explica como se pasó de esa realidad a lo que encontramos hoy. “En un momento el pueblo se inunda y a quienes habían perdido la casa el municipio de Coronel Dorrego les dió una vivienda en el casco urbano de la ciudad, y después ya cuando se va el ferrocarril en los 60 ya decidieron irse todos. En un momento quedó hasta un solo habitante que había convertido el pueblo en su campo.”  

Yo soy dueño de mis tiempos, de mi trabajo y vengo a Bahía continuamente, donde tengo la carpintería, a laburar y demás. Pero estamos todos en esa, creo que quien se va a vivir un lugar así lo que busca es tranquilidad, la atemporalidad, hay que estar más relajados en varios aspectos para llevar una vida así. Yo siempre digo, si no mirás el calendario o la hora, siempre es domingo. 

“Lo único que por ahí marca los tiempos son los compromisos que te puede generar por ejemplo la leña, porque ahí no existe el gas, cortar el pasto, limpiar la pileta, estos son los compromisos que uno puede tener abrazando ese tipo de vida. El tema pasa también por resolver ciertas cuestiones logísticas por ejemplo con los alimentos. Cuando vas a la ciudad en el supermercado no comprás de a un paquete, haces compras más grandes porque siempre tenes que estar stockeado. Después, casi todos tienen huertas y algunos también animales.” 

Si hay una cuestión médica que atender hay que trasladarse al hospital público de Coronel Dorrego a unos 20 kilómetros por la ruta 72, de tierra compactada.  

Lucas Bruna y su familia eligieron vivir en contacto con la naturaleza y construyó su casa. “Para la primera etapa, que fue toda estructural, contratamos a un grupo de gente que se dedica a hacer bioconstrucción y después todo lo que es la expansión de la casa continué yo solo. Nuestra casa está hecha principalmente con madera y barro y después se complementa con arcilla, ferrites y distintos elementos que tienen que ver con la construcción con elementos naturales.”  

En Faro no se pagan impuestos municipales, pero a la vez es un lugar al que el municipio le brinda iluminación en las calles, continuamente se está manteniendo los predios descampados, se corta el pasto y en todas las manzanas hay containers para arrojar la basura que se viene a recoger una vez a la semana. La provisión de agua es a través de pozos domiciliarios y aquellos que no la usan para tomar o cocinar pueden recurrir a bidones de dispenser que se llenan en una planta de ósmosis inversa de Dorrego para purificarla. Alrededor hay muchos campos de olivares, hay una gran producción de aceite que han sido premiados internacionalmente. 

“Yo creo que el pueblo aporta desde otro lado, tributa con eventos para juntar fondos, cuidando la antigüa estación que funciona como museo, la escuela, la capilla y el club.”  

En contraposición a la vida apacible que disfruta Lucas y su familia, el destino le tenía preparada una experiencia que guardará para siempre. El 7 de marzo de este año Bahía Blanca vivió una de sus peores tragedias. Lucas había llegado la noche anterior para cumplir con algunos compromisos laborales y familiares. En Faro están acostumbrados a ver las tormentas casi como un espectáculo de la naturaleza. Pero aquí era distinto.

“Me desperté y enseguida me di cuenta que mis vecinos se estaban ahogando, que los amigos del barrio donde me crié estaban perdiendo todo y me fui a buscar a Nicolás Álvarez que es un vecino de toda la vida, que yo recordaba que tenía motos de agua. Sacamos las motos y nos metimos a rescatar gente, sacamos en total cuarenta personas en la zona del Paseo de las esculturas y después otros treinta de los geriátricos del barrio. Fue increíble y es algo que inclusive con Nicolás a veces nos juntamos a charlar porque nos lleva a cierto proceso de espiritual y psicológico. Hemos visto cosas terribles.”  

 

Bromea Lucas: “Yo tengo treinta y seis, ya tengo vida de abuela. Elijo esa vida, la voy a seguir eligiendo, yo siempre digo que al principio me costó un montón adaptarme, somos bichos de ciudad y estamos acostumbrados al mal dicho confort. Hoy en día comprendo que el confort es sentarse a tomar mate al rayo del sol. Hoy en día en la ruralidad podés tener con respecto a lo tecnológico acceso a lo mismo que en la ciudad. Llega una hora en que te sentás frente a la tele y podés ver la plataforma que quieras, estamos comunicados.” 

Faro ofrece a sus habitantes algo que ninguna gran ciudad le puede dar: seguridad. "Yo creo que por ahí me ausento una semana y me doy cuenta que dejé la puerta de la casa abierta, no entro en desesperación. Ya está. Cuando vuelva va a estar todo igual”. 

La vieja estación fue fuente de inspiración para una milonga de Juan Domingo Berho, poeta loberense que inmortalizó don Alberto Merlo: 

Estación vieja y deshecha 
Que fuiste todo alegría 
Cuando era una romería 
En los tiempos de cosecha 
Hoy parece que te pecha 

El mancarrón del olvido 
Quién sabe dónde se han ido 
Bolseros y capataces 
Hombres fuertes y capaces 
Que pa' siempre se han perdido... 

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