2025-08-22

POSTALES DE PROVINCIA

Dino Mendy, el hombre de las cavernas

Un tandilense junto a su equipo se dedican desde hace 20 años a explorar túneles bajo la tierra

Se llama Dino Mendy, tiene 44 años y desde hace 20 años se dedica a una actividad apasionante que heredó de su padre Juan: explorar cuevas y minas abandonadas. 

“Arrancamos como parte de una salida de chicos a la aventura, íbamos a la sierra acá en Tandil, y había unas minas de arena, que era un lugar desconocido, unos túneles en la zona del hipódromo y empezamos a ir con mi viejo a descubrirlos. Y ahí nos dimos cuenta que eso se llamaba espeleología, que era conocer ese mundo subterráneo y documentarlo." 

“Después aprendimos que había gente especializada que estudiaba las técnicas para explorar las cuevas, cómo hacer los mapas, aprender de geología y después el tema de rescate en cuevas. Mi viejo hizo unos cursos y empezamos a conectarnos con una Federación de espeleólogos de diferentes partes del país y terminamos yendo a una escuela que se hacía en Mendoza y ahí aprendimos a desarrollar esta actividad.” 

Debajo del suelo tandilense se esconde una red increíble de túneles, que tienen que ver con los primeros pasos de la ciudad serrana. Hay un paquete de suelo muy duro que es de tosca y abajo hay material blando que son areniscas. Hay que imaginarse que en tiempos antiguos había arroyos que depositaban arena y eso se cubrió, se llaman paleocauces. Cuando la ciudad empezó a crecer a partir de 1860 necesitaban traer arena y era muy costoso traerla en carreta desde un río o desde el mar, entonces como había en el subsuelo, empezaron a hacer pozos verticales como un pozo de agua hasta unos seis u ocho metros y de ahí iban haciendo una galería siguiendo la arena buena para extraerla y luego tamizarla para usarla en la construcción. Esta técnica se empleó hasta la década del 40. 

Esos túneles llegan a tener tres metros de altura y cuatro metros de ancho. Cada tanto hacían otra chimenea hacia el exterior y tenían una técnica que consistía en hacer un espacio de dos metros o tres y luego dejar columnas para sostener el techo. Cuando se abandonaba la mina la cubrían con una bóveda de ladrillos como si fuera la tapa de un pozo ciego. En muchas ocasiones, cuando se realizan nuevas construcciones en la ciudad siguen apareciendo esos túneles.  

“Todos los años aparece alguno, ya tenemos mapeado cerca de treinta lugares. Hay factores que influyen en la destrucción de ese techo de la de las minas, por ejemplo los árboles que a la larga las raíces van debilitando toda esa estructura. Muchos encontraron esos pozos y lo usaron de pozos ciegos, entonces ahí le empezaron a mandar agua y toda su humedad hace que se disuelva la arena y se empieza a quebrar el techo, provocando hundimientos.” 

La aventura de entrar en las profundidades requiere mucha preparación. “Al momento de empezar la actividad hay que tener primero un buen equipo, un mameluco, casco, buena linterna y después más que nada el conocimiento. Cuando son cuevas naturales es raro que se derrumbe  justo cuando estás ahí, en lo que son minas si es más peligroso y después saber por dónde uno va a ir marcando el camino porque a veces son laberínticas y te podés perder.”  

Las cavernas en el sistema de Tandilia son generalmente chicas por la composición de la piedra, son más que nada aleros, bloques de piedras graníticas llamadas Talus y nunca se llega a la oscuridad total. En Barker, partido de Benito Juárez sí está la Gruta Dorada y la Cueva Oscura que tienen alrededor de cincuenta metros de largo.  

El logro que coronó cuatro años de estudios

Este año, el equipo del Centro de Montaña Tandil tuvo un importantísimo reconocimiento a nivel mundial en el 19º Congreso Internacional de Espeleología realizado en Brasil. 

El premio llegó después de un largo trabajo. ”Cuando empezamos con esta actividad nos invitaron a una expedición en Rodeo, San Juan. Nosotros fuimos con mi hermano, éramos jóvenes y descubrimos un mundo de expediciones, de equipamientos, teníamos que hacer rappel, escalar cuerdas, explorar cavernas grandes, de más de ochocientos metros. Y ahí siempre me quedó un recuerdo de una cueva y en el 2019 nos dijimos ¿Por qué no hacemos una expedición a Rodeo? Organizamos y descubrimos cuevas nuevas y nos dimos cuenta de que esa formación era única en el mundo.” 

Estas eran cuevas de piping, que es un fenómeno geológico donde se forman las cuevas por erosión, es como formar un cañón con techo. Esta red de túneles subterráneos conforman el sistema cavernario “La Cañada”. “Empezamos a documentar, hacer topografías, las mediciones y empezamos a publicar y a mostrar que teníamos algo grande, hasta que hicimos otra expedición en el 2021 y ahí conectamos una caverna que era la más profunda de Argentina, llegamos a sesenta metros en ese momento.

Después en el 2023 hicimos una expedición para medir la Cueva de la Liebre y resultó ser la cueva de piping más larga del mundo, con 2005,13 metros y 112 de desnivel. Eso fue lo que presentamos en el Congreso en Belo Horizonte y recibimos el premio UIS PRIZES 2025 en la categoría “Descubrimiento/ exploración más importante” que otorga la Federación Internacional de Espeleología que integran cincuenta y cinco países.” 

 En esta formación, el agua ingresa desde la parte superior, llamada sumidero y junto con un tipo de piedra negra forma una especie de alud que va horadando la piedra, formando una especie de cañón pero con techo, hasta salir a la superficie en el borde del cerro (surgiente). Cuenta Dino: “El descubrimiento fue poder conectar la parte de abajo con la de arriba, hicimos todo ese recorrido por donde entra y sale el arroyo en época de lluvia. Tiene tres desniveles en los que hay que hacer rappel y tiene pasadizos de hasta veinticinco centímetros de alto donde tenés que pasar arrastrándote.”  

No todo el mundo puede conocer estos increíbles lugares. En el país hay pocas cavernas que pueden ser visitadas, como la gruta de Inti Huasi en San Luis, la Caverna de las Brujas en Malargüe o la de las manos en Santa Cruz. Dino junto a su pareja, a su hermano Guillermo y a los demás integrantes del equipo ya están pensando en nuevas aventuras. “La idea es seguir trabajando ahí en Rodeo en el sistema La Cañada para poder abrir algunas cuevas al público y hacer un parque para desarrollar el turismo en la región.”

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