POSTALES DE PROVINCIA
Jorge Malatini: el señor de los cielos
Tiene sesenta y ocho años , nació y se crió en Carlos Casares. A los nueve años fue su primer vuelo, sin tener ningún familiar relacionado con la aviación. En el aeroclub de su pueblo conoció a José Longarini, un aeroaplicador ( mal llamado fumigador ) y a partir de ahí nació su afición a los aviones. “Comencé de muy chico, de banderillero en la pasada, iba la escuela primaria y me disparaba para ir al hangar a lavarles los aviones y fui conociendo todo. Vivo en una ciudad que tiene 20.000 habitantes donde la principal actividad tiene que ver con el campo, por eso mi pasión surge por ver a esos aviones aeroaplicadores, yo quería dedicarme a eso.”
Hizo el curso de piloto privado en Carlos Casares en el Aero Club, que este año cumplió cincuenta años. Y de ahí empezó a ser piloto privado con dieciocho años, luego piloto comercial, a trabajar con algún avión en la aeroaplicación y a los veinte empezó de casualidad a traer aviones de Estados Unidos, de un solo motor, tardaba un mes cada viaje.
Siendo joven pero con muchas horas de vuelo y experiencia, ingresó en marzo de 1980 a Aerolíneas Argentinas. “Primero, fueron dieciocho años como copiloto de vuelos regionales, de cabotaje e internacionales y luego ascendí a comandante. Volé todo tipo de aviones, Boeing 737, Boeing 707, Focker F28 , operé en Ushuaia en la pista corta inaugurando los vuelos. Después pasé a Boeing 727 de tres turbinas, Jumbo 747, vuelos internacionales. Ahí estuve bastante tiempo y después ascendí a comandante de Boeing 737 200, 300 y 500, que son diferentes categorías, desarrollandome también como instructor de vuelo en la línea.”
Sin dudas, Malatini es el piloto acrobático más importante del país. “Empecé haciendo acrobacias en el año ochenta, en enero fue mi primer vuelo de acrobacias en Estados Unidos y justo después en marzo me llamó la línea argentina. Hace cuarenta y cinco años que empecé la actividad acrobática y el tiempo que tenía libre en la aerolínea lo utilizaba para practicar cuando había aviones. Firmemente, empecé en el año 1986 y después a entrenar mucho para estar en un equipo que se llamaba Centro de Vuelo Artístico, donde éramos seis pilotos, teníamos un director de vuelo, entrenábamos y hacíamos maniobras para competencia, nada que ver con el show que yo hago ahora.”
“Cuando aprende a volar acrobacia va de la mano a un instructor, pero aparte las maniobras que se aprende arriba, después abajo se chequean y un piloto no tiene ni miedo ni nada, solamente es el entrenamiento, el estar adecuado al avión que es especial para acrobacia. Todo va de la mano del tiempo, uno debe tener sobre todas las cosas, una disciplina operativa, una destreza que da habilidad y una competencia que da capacidad, a partir de ahí uno hace su base y, por supuesto, no es que ahí empieza a conocer los límites del avión, empieza a conocer los límites de uno, porque el avión no tiene límites. El avión es ilimitado y uno tiene que cuidarse porque cuando uno más le pide al avión, el avión más da.”
Hay aviones de alta acrobacia biplaza y monoplaza. Seguramente para la gran mayoría que ha disfrutado de los shows de Malatini, los más reconocidos son los Pitts biplaza que durante mucho tiempo fueron la promoción más reconocida de los neumáticos Firestone, aunque también ha representado a muchas otras empresas, mostrando sus increíbles maniobras sobre la costa atlántica, en carreras de automovilismo y en los eventos más diversos.
Con más de cinco mil horas de vuelo acrobático en su haber y más de mil shows, ha participado en la presentación de carreras de Fórmula 1 en el 96 y 97, cuatro aperturas de Moto GP, diecinueve temporadas del Enduro de verano en Pinamar, cuatro aperturas del Dakar, nueve World Rally Car tanto en Argentina como en Chile, en muchos eventos de la Fuerza Aérea, Turismo Carretera durante ocho años, TC 2000 dos años, Top Race, Feriagro, Expo Chacra, Agro Activa, Expo Agro y un montón de cortos publicitarios.
Desde hace unos años, es el único piloto argentino elegido por la marca internacional Red Bull para integrar su equipo de acrobacia aérea. ”No me eligieron por ser mejor, sino por mi trayectoria. Yo estoy en conversaciones desde hace diez años y cinco que el avión está en el país y lo estoy volando."
En Sudamérica es el único que hay y en América son tres o cuatro y otros cuatro en Europa y Asia. Y eso gracias a una persona que se llama Andy Hediger, un suizo que fue dos veces campeón del mundo de parapente, que lleva treinta años en Argentina y armó con Red Bull un centro de alta complejidad multidisciplinario de toda la parte aeronáutica, que está en el aeroclub de La Cumbre, en Córdoba.
Durante tantos años en su actividad y además por su carisma y por la seguridad que inspira en los demás, el “Negro” como lo llaman sus amigos, ha llevado a volar y compartir sus pruebas a distintas personalidades de todos los ámbitos, desde los hermanos Weinbaum y Facundo Arana, hasta los más conocidos pilotos del automovilismo nacional e internacional, incluyendo a Nasser Al Attiyah, ganador de cinco Rally Dakar.
Uno de los eventos más particulares que ha realizado es la “Red Bull Batalla”, en el cual lleva a volar a raperos de toda América. Se hacen tres rondas durante un vuelo que dura unos 25 minutos. Mientras Jorge va realizando las acrobacias, los raperos tienen el desafío de no desconcentrarse, haciendo sus rutinas que son registradas en video.
Todos los veranos, en algún momento, el avión de Malatini provoca en algún momento, primero la sorpresa, luego el asombro y los aplausos en las costas bonaerenses. El próximo año va a cumplir su temporada número 27 volando sobre las playas desde San Clemente hasta Necochea. Aunque la gente no pueda creer las pruebas que realiza, Malatini se encarga de aclarar: “Del cien por ciento de lo que puede hacer el avión, yo hago un veinte por ciento, nunca le saco todo el jugo al avión, porque uno tiene que tener primero mucho cuidado, respetar lo principal que es el público, la línea del público, cuidarme yo y cuidar el avión, de esa manera, nunca he tenido ningún accidente.”
El avión “Extra 300 L Red Bull de Aeroatelier” es muy especial, tiene un sistema de vuelo invertido tanto para aceite como para combustible. Puede volar de 150 kilómetros, aproximadamente, hasta 390 kilómetros por hora y en algunas maniobras pasar con un ala a un metro al piso. También es muy resistente, soporta diez veces tu propio peso ( 10 G ), pero antes de cada vuelo el piloto revisa personalmente cada detalle y aparte tiene el apoyo de la logística, asistencia y la colaboración de los distintos servicios de meteorología y los operadores de vuelo. Como el mismo se encarga de aclarar. “La gente ve y aplaude las cosas que hago con el avión, pero detrás de esto hay todo un equipo para que todo salga bien.”
Con el mismo espíritu, pasión y responsabilidad que como cuando comenzó, a sus 68 años Jorge Malatini sigue con actividad plena. Tiene una empresa de aeroaplicación en su Carlos Casares natal, brinda instrucción a otros pilotos y realiza de 30 a 60 eventos por año. Y siente que como aquella frase de “El Eternauta”, lo viejo funciona. “Uno adquiere experiencia y cuando pasan los años uno está más asentado en el sentido de que cada vez más uno sabe bien dónde está marcando el paso, lo imponderable puede estar siempre, pero yo me cuido mucho y cuido mucho el tema del público, tengo un montón de condiciones previas para que no haya fallas, por eso sigo entrenándome y capacitándome.”