POSTALES DE PROVINCIA
Volar en globo: una aventura que también puede vivirse en la provincia de Buenos Aires
Muchas personas sueñan con contemplar desde el aire los paisajes de Capadocia, en Turquía, rodeados de decenas de globos aerostáticos al amanecer. Sin embargo, esa experiencia no es exclusiva de destinos lejanos. En la provincia de Buenos Aires, más precisamente en la localidad de Los Cardales, funciona el Club Aerostático Argentino, donde es posible vivir la emoción de volar en globo y descubrir el paisaje desde una perspectiva completamente diferente.
El Club no posee una pista fija de operaciones. Cada despegue se realiza desde distintos campos elegidos de acuerdo con las condiciones meteorológicas del momento. Además de los vuelos libres, también realiza los denominados "globos cautivos", sujetos mediante amarras al suelo, muy utilizados en eventos empresariales, festivales, campañas publicitarias y celebraciones, ya que permiten exhibir grandes logotipos y captar la atención del público.
Según explica Carlos Nieburh, presidente de la institución, el globo aerostático es un medio de vuelo pensado principalmente para el turismo y la recreación. A diferencia de un avión o un helicóptero, no posee un sistema de propulsión que permita elegir libremente el rumbo. El piloto controla únicamente la altura, mientras que la dirección queda determinada por las corrientes de aire. Esa particularidad convierte a cada vuelo en una experiencia distinta e irrepetible.
La actividad aerostática posee una historia que se remonta al siglo XVIII, cuando los hermanos Montgolfier desarrollaron el primer globo de aire caliente, convirtiéndose en el primer invento que permitió al ser humano elevarse por el aire. Décadas más tarde, el desarrollo de modernos quemadores alimentados a gas devolvió protagonismo a esta disciplina, que hoy combina deporte, turismo y aventura.
El funcionamiento del globo responde a un principio físico muy simple. Primero, un ventilador infla la envolvente con aire frío. Luego, los quemadores elevan la temperatura del aire contenido en el interior hasta que este se vuelve más liviano que el aire exterior. Gracias al principio de Arquímedes, el globo comienza a elevarse suavemente y a desplazarse siguiendo el viento.
Los vuelos recreativos suelen durar entre cuarenta y cincuenta minutos, aunque la duración depende de la cantidad de gas disponible. Durante ese tiempo, el piloto puede variar la altura del vuelo, desde desplazarse apenas por encima de las copas de los árboles hasta alcanzar varios cientos de metros, siempre dentro de condiciones seguras.
Como el globo no puede detenerse ni elegir exactamente dónde aterrizará, cada vuelo requiere una cuidadosa planificación meteorológica. El trabajo comienza incluso un día antes, analizando pronósticos, intensidad y dirección de los vientos. Además, una camioneta de apoyo sigue permanentemente el recorrido para asistir al piloto y a los pasajeros una vez producido el aterrizaje.
Carlos explicó que, por la autoridad que posee durante el vuelo, puede celebrar matrimonios en el aire, una experiencia que varias parejas ya eligieron para convertir su casamiento en un momento verdaderamente inolvidable. El mismo relató que contrajo matrimonio en un globo junto a Leticia Márquez, considerada una de las máximas referentes de la aerostación argentina.
Leticia alcanzó treinta y dos récords mundiales y protagonizó un histórico vuelo en un globo impulsado únicamente por energía solar, proyecto desarrollado junto al artista Tomás Saraceno como una propuesta de conciencia ambiental y sustentabilidad.
Leticia y Carlos protagonizaron hace dos décadas una de las anécdotas más emblemáticas de la aerostación argentina: una pareja que llevó su pasión por el vuelo hasta el momento de dar el "sí", convirtiendo su casamiento en un acontecimiento único sobre el cielo bonaerense, viajando por encima de la Panamericana a bordo de un globo decorado con flores.
Carlos recordó con profunda emoción que Leticia fue su alumna, su compañera de vida y una referente de la actividad, y confirmó que falleció el 11 de febrero, a los 64 años, víctima de un cáncer de páncreas, transformándose en una leyenda para los amantes de esta actividad.
El vuelo en globo es una propuesta que combina ciencia, historia, aventura y naturaleza, demostrando que no hace falta viajar al otro lado del mundo para vivir una experiencia capaz de quedar grabada para siempre en la memoria de quienes se animan a despegar.