lunes 23 de febrero de 2026
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POSTALES DE PROVINCIA

"La California": El castillo que renace en Castelli

Fue el casco de la estancia donde estaba la plantación de manzanas más grande de Sudamérica
domingo 02 de noviembre de 2025

El partido de Castelli, ubicado en la cuenca del Río Salado, alberga en su superficie de llanura varias estancias que guardan ricas historias. Entre ellas la más conocida, a la vera de la Autovía 2 es la Estancia La Raquel, que parece un castillo medieval de colores vistosos y que perteneció a la familia de Felicitas Guerrero, famosa heredera especialmente conocida por el crimen pasional que le costó la vida en 1872.  

También en cercanías del río se encuentran “La Postrera”, “Bella Vista”, “La Reducción” y “Rincón de López”, todas  testigos de una época de terratenientes poderosos, familias aristocráticas y construcciones fastuosas en medio de campos fértiles y productivos. 

Entre ellas, hay una muy particular, "La California”, un lugar que guarda un valor histórico patrimonial muy importante para Castelli, su gente y la región, porque durante veinte años se desarrolló allí una actividad productiva que le permitió un enorme crecimiento a esta pequeña ciudad que hoy ronda los 15000 habitantes. Horacio Ortiz es un periodista e historiador castellense que conoce cada uno de los detalles de este predio. 

La historia comienza con un empresario, Samuel Levi, que adquiere esa estancia en 1925 y comienza con el experimento de plantar peras y manzanas en medio de la llanura pampeana. Junto con su asesor, el ingeniero agrónomo Antonio Silva Lezama, que era además el director de una escuela agrotécnica que hay en la Ciudad de Dolores, proyectaron un emprendimiento donde experimentaron con cultivos como el ajo, duraznos, limones y otras pequeñas producciones que fueron quedando en el camino y donde prevalecieron finalmente las peras y especialmente las manzanas.” 

Se llegó a una superficie de 600 hectáreas de plantación, modelo que copiaron otros establecimientos de la ciudad de Castelli que acompañaron en la última parte del proceso de producción. Primero se explotó la venta de manzanas y peras, pero luego descubrieron que le podían dar un valor agregado a estos dos productos y comenzaron con la producción de sidra bajo dos marcas. 

En el caso de la California Argentina que fue la empresa insignia, fueron dos: la "María Guerrero", en homenaje a quien fuera la esposa del primer dueño de la estancia, y posteriormente y junto a esa marca también existió “La California Argentina” cuyo nombre surgió de un viaje que realizaron a Río Negro  Levi junto a Lezama. Allí adquieren algunas plantas de manzana originarias de aquella ciudad de Estados Unidos, las traen a Castelli y allí deciden cambiar el nombre de “La María” por "La California”.  

La producción plena duró desde mitad de los años cuarenta hasta entrados los años sesenta, en que por diversas cuestiones en las que los historiadores no se ponen de acuerdo el proyecto comenzó a desvanecerse. Comienzan los dueños a cambiar la producción de peras y manzanas por la de ganadería y trasladan sus patrimonios hacia la zona  del Alto Valle para darle continuidad a su actividad empresarial, seguramente porque allí era mucho menor el costo que les consumía continuar con la producción. 

Durante dos décadas se decía que ese era el manzanar más grande de Sudamérica. Horacio Ortiz aclara: “Esto hay que tomarlo de esta manera, eran seiscientas hectáreas que estaban en un solo bloque, y, en cambio, la característica de la producción de manzanas es que son pequeñas explotaciones. Si uno suma la cantidad de fincas que hay por el Valle de Río Negro van a superar esta superficie, pero en un solo bloque era la mayor.” 

De aquella época de esplendor solamente quedan dos manzanos en el parque, prácticamente como un testimonio. Las plantaciones estaban divididas en pequeñas superficies de cuatro hectáreas, rodeadas por cortinas de álamos; esos álamos cuando iban llegando a la adultez, eran talados y reemplazados y pasaban a ser madera para los cajones en los cuales embalaban tanto la manzana como la sidra, así que nada se desperdiciaba.

Con el cambio de decisión de la empresa, todos estos montes fueron talados. “Se dice que quienes habían trabajado ahí veían con muchísimo dolor como eran arrancadas con las topadoras plantas que estaban en plena etapa de producción.” En “La California” llegaron a trabajar hasta mil cuatrocientos personas en la etapa plena de producción, y con el cambio de actividad pasaron a arreglarse con seis o siete peones para que cuidaran los animales. 

Una imponente construcción se levanta en medio de una frondosa arboleda, en el corazón de la estancia. Cuando Levi compró el campo, demolió un chalet preexistente y construyó un castillo extraordinario que todavía está en pie, aunque en ruinas. Son tres plantas con una cúpula, que según dicen estaba emplazado sobre una base giratoria, similar a las que se usaban para las locomotoras y que le permitirían ir rotando siguiendo la posición del sol. 

 Según Ortiz “no hay testimonios coincidentes y certeros respecto a esto, algunos dicen que giró solo medio día y luego cedió por el peso de la construcción. Lo cierto es que hay un sótano que se supone que allí quedaron sepultadas las máquinas que le permitían realizar ese movimiento, pero está todo cubierto por tierra y maleza.”  

“El predio del casco de “La California“ fue adquirido por el Municipio de Castelli y el 30 de agosto, que es el día previo al aniversario de la ciudad, se realizó el acto de reapertura con la posibilidad de conocer ese lugar porque como ha estado siempre en manos privadas había gente que había trabajado, gente relacionada con los pobladores ocasionales, pero había muchos otros que tenían la curiosidad de ver como era el lugar.”  

Aunque el chalet no se puede recorrer en su interior por las precauciones lógicas del estado en que se encuentra, la idea de la municipalidad es recuperar el edificio y destinarlo a actividades culturales. El entorno, que fue diseñado por un paisajista, va a ser destinado a actividades recreativas, deportivas, y de esparcimiento para la gente del lugar y los visitantes puedan disfrutar de la belleza de este lugar histórico, en lo que será sin dudas una atracción turística.  Por el momento solo se puede visitar coordinando previamente con el área de Cultura del Municipio.  

Horacio habla también de algunos detalles que también se intentan rescatar de las malezas que fueron avanzando sobre las edificaciones abandonadas: ”Dentro del predio existía también un lago artificial en el cual había un par de embarcaciones y hasta podían hacer un circuito de unos pocos metros remando, una cosa bastante romántica en los años treinta y cuarenta, lo mismo que una fuente en la cual había algunas esculturas. La fuente está, pero obviamente un poco ruinosa y eso será parte de lo que tendrá que recuperar también el municipio en su momento.”  

Como el Ave Fénix, el castillo de “La California” comienza a renacer con la esperanza de recuperar el esplendor que supo tener a mediados del siglo pasado. 

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