lunes 23 de febrero de 2026
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POSTALES DE PROVINCIA

El Rey de Copas, su corte y un castillo a orillas de la laguna

La fantástica historia del Reino de la Amistad de Chascomús
martes 30 de diciembre de 2025

No hay registros de que en algún lugar se haya creado un Reino de la Amistad. Los que articularon esta ilusión, una visión humorística de crear esta monarquía institucional nunca pensaron que a través del tiempo perduraría en la imaginación de estas comunidades y foráneos que pasaron por la ciudad, esta única epopeya. En 1947 el ingenio, la pluma y el humor constituyeron la piedra fundamental para la constitución de un reino ficticio con su rey y su corte que simbolizaba el objetivo de la amistad que unía a los parroquianos de un bar muy tradicional de Chascomús, el National que estaba ubicado en la calle Soler y  Buenos Aires ( hoy Libres del Sud ),  cuyas paredes fueron testigos de inolvidables noches de delirio, regenteadas por Manuel Constela, un gallego venido de Santiago de Compostela. 

Por ser el dueño del bar, fue designado como Manuel I, Rey de Copas, título que ostentó hasta su muerte. Como no podía haber un rey sin su castillo,  el genio y originalidad de Angel Canatelli, entre otros parroquianos, hizo que la ciclópea obra del aposento del rey y su corte fuera realidad y al poco tiempo se inaugurara con una fastuosa fiesta. El grupo que inició esta historia estaba formado por gente de buen poder adquisitivo, varios de ellos hacendados o profesionales, que solían a diario pasar largas horas compartiendo buenos momentos en el bar. 

La idea surgida entre largas charlas y abundante bebida fue desplegada con todos los honores de lo que significa una monarquía, con varios ministerios y hasta la publicación de un diario, El Heraldo, que reflejaba todas las noticias del mundo con mensajes de todas las embajadas que saludaban a este reino que sembraba alegría, reuniones y  grandes fiestas en el castillo.  

El castillo se construye en el periodo del 47 al 52 en un predio ubicado a la vera de la laguna de Chascomús, entre el arroyo Valdez y el arroyo Vitel, camino a la ciudad de Ranchos. Uno de los integrantes del reino compra el predio que después fue pagado por todos los miembros de la Corte de Ministros. El edificio tenía cuatro torres,  el aposento del rey y un salón central de 170 metros cuadrados para la realización de las grandes fiestas y los grandes banquetes. 

 Con el paso de los años, al ser casi todos los integrantes personas mayores, fueron  falleciendo y el castillo quedó en poder de  las viudas de los que eran los ministros de la Corte, incluído el Rey Juan Manuel Primero. Con el tiempo  pasó a manos privadas que en principio fue la Asociación del Boxeador  y al pasar de los años  comenzó a ser administrado por la provincia de Buenos Aires. El Castillo fue sufriendo deterioro en su construcción y luego fue cedido a la Municipalidad, quien es hoy la titular del bien, del cual queda poco porque ha sido vandalizado y destruido permanentemente.  

De aquella primera etapa quedan datos muy jugosos. Al costado del castillo se construyó la plaza de toros con capacidad para 2500 personas sentadas y tenía en su pista central dos metros y medio de sal que habían traído para que no creciera el pasto. Hubo cinco corridas de toros, con animales traídos de la provincia de Entre Ríos y de Corrientes, con algunos toreros afamados. Por supuesto que no se sacrificaba el animal, pero  después fueron suspendidas  porque había una ley que las prohibía. 

Junto con el deterioro del castillo, el grupo se fue dispersando, el entusiasmo se fue perdiendo y la idea se fue diluyendo. Pasaron seis décadas hasta que otro grupo de soñadores decidió darle otra oportunidad. 

Miguel Angel “Chichilo” Cerimele es el responsable del canal 5 de Televisión de Chascomús y además integró el grupo de vecinos que decidió reflotar aquel reinado, allá por el año 2006. “Después de muchísimos años de aquella primera etapa, había un barcito que se llamaba el Chiqui, a escasos metros del  National. Y bueno, en la celebración de un aniversario del bar, se nos dio la idea de brindarle un tributo al Reino de la Amistad. Y así fue que fundamos el segundo reino, como un homenaje. Constituimos al nuevo monarca, Julio César Medley ,el dueño del bar y le impusimos el título de Rey del Café y la Gaseosa. Se crearon los ministerios, los títulos que le otorgábamos a todos los integrantes eran en tono humorístico.” 

Otra vez, la imaginación y la picardía se pusieron en marcha. “ En el caso mío, que  soy el periodista, era el ministro de la desinformación. Teníamos un médico como ministro de la insalubridad. Otro integrante que era ciego, fue nombrado ministro de Bellavista. Una vez en el palco, leyó un discurso como de tres hojas, esa era la manera de reírnos de nosotros mismos, sin maldad. Hasta teníamos delegaciones ( ficticias, por supuesto ), en las localidades cercanas a Chascomús.”  

El Heraldo, diario del reino, tuvo seis publicaciones durante los primeros años y otras seis en la segunda etapa, donde se comunicaban todas las novedades del reino, que generalmente surgían de las anécdotas o la imaginación de los integrantes, siempre con la intención de divertir. 

La gran fiesta del Reino de la Amistad se realizaba el tercer domingo de octubre, porque era el día de la madre. Las celebraciones eran multitudinarias, inclusive el primer reino tenía una banda de música con su director, desfilaba por las calles de Chascomús, con el rey adentro de la litera custodiado por sus soldados, se pasaba por todas las calles céntricas de la ciudad y después terminaba en el castillo con una gran fiesta. 

Recuerda Chichilo :“En la segunda etapa hicimos seis banquetes multitudinarios donde participaban setecientos, ochocientos, mil personas y todos nosotros, los integrantes de la corte, vestidos con todos los trajes referentes al título de nobleza que teníamos. Los primeros trajes que usamos lo contratamos en la sastrería del Teatro Colón de Buenos Aires. Y después, a partir del segundo año, hasta el sexto, ya los confeccionamos aquí en la ciudad, con las galeras y todo.” 

“Para constituir toda la corte con sus ministros no era fácil porque había que hacer completamente el ridículo. Había que ponerse los trajes, hablar en público, desfilar. Y muchos eran profesionales, gente muy conocida en la sociedad del lugar. A muchos no les gustaba la idea, pero después que se concretó la humorada y el éxito que tuvo en el público, ya la cosa cambiaba, se contagiaban esas ganas de divertirse de esa manera, de compartir esa aventura.” 

Lógicamente,  tanto  con el primer reinado como en el segundo , se produce el desgaste lógico de las células institucionales, pero aparte también había muchos integrantes que  empezaron a claudicar por su edad, y fue disminuyendo el  entusiasmo que se ponía para constituir la Corte. Hoy solo quedan las ruinas del castillo y las miles de anécdotas de aquella travesura que se convirtió en un fenómeno social y hasta un atractivo turístico. 

El municipio ha llamado a licitación para restaurarlo en tres o cuatro ocasiones, pero sin éxito. Durante años ha sido vandalizado y por momentos usurpado hasta llegar al estado lamentable que presenta hoy. Existen dos posibilidades: demolerlo y hacer allí algo nuevo, o restaurarlo para que vuelva a lucir como lo que es, una referencia histórica del lugar y el símbolo de algo único. Dice Chichilo: “ Nosotros hemos averiguado y no hay registros en el mundo de un Reino de la Amistad que incluyó un festejo del Día del Amigo previo a lo que fue la llegada del hombre la luna el 20 de julio de 1969.” 

Muchos de los recuerdos del reino, como fotografías, diarios y documentos fueron donados al Instituto Historiográfico de Chascomús, como testimonio de esa increíble historia nacida en un bar y que simboliza  esa cosa de compinche que tiene la gente de pueblo, de imaginar una locura y llevarla adelante, de festejar la amistad y contagiarle la alegría a sus vecinos. 

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